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lunes, 23 de enero de 2017

Javier Negrete - Salamina (2008)


Libres sí, se dijo ahora. Que tomen sus propias decisiones. Pero que esas decisiones sean las mías.

Jorge me dejo este libro hace ya algún año antes de sus peripecias por el extranjero. Lo hizo en el contexto del mes de Javier Negrete, que di comienzo con una obra suya sobre Cleopatra, y que finalmente se quedo ahí tras un abandono que espero que no vuelva a suceder.

Javier Negrete es uno de los autores que más ha aparecido en este blog, sobre todo gracias a Jorge. Ha escrito sobre ciencia ficción, fantasía, ensayo histórico y también novela histórica. Yo solo le he leído cuando habla de historia, pero la verdad es que es un gustazo leerle sobre cultura clásica porque se nota que sabe de lo que habla – es profesor de la materia - y que le apasiona.

lunes, 8 de agosto de 2016

Marguerite Yourcenar - Memorias de Adriano (1951)


Nuestra época, cuyas insuficiencias y taras conocía mejor que nadie, llegaría a ser considerada por contraste, una de las edades de oro de la humanidad.

La historia nos inspira. De hecho, ahora estoy oyendo un disco de death metal sobre la Segunda Guerra Púnica. Todo una gozada. Pero esto no es un blog de música, eso se lo dejo a Jorge y a Quixote, los compañeros de Rockrítico. Yo hablo de libros, también de cine y de videojuegos; pero hoy de libros.

Volvemos a Roma. El Imperio más grande de la historia. Especialmente en el reinado de la dinastía Antonina, conocida también por el período de los Cinco emperadores buenos: Nerva, Trajano, Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio. Con ellos, el Imperio conoció su mayor extensión y su momento más próspero. En esta crítica hablaremos de mi tocayo Adriano, aunque mi preferido es Trajano que conquistó la Dacia, construyó el foro que lleva su nombre y se atrevió a imitar a Alejandro con sus campañas en Oriente.

miércoles, 3 de junio de 2015

Javier Negrete - La hija del Nilo (2012)


¡Por qué vosotros sois ahora los muros de Roma, el valladar de su legítimo cónsul, que soy yo! ¡Julio Cesar!

Para quienes hayan superados los duros exámenes y estén empezando las ansiadas vacaciones tenemos buenas noticias. La Pluma Rota vuelve y ofrece buena literatura para pasar el período estival. Y ya que tenemos una notoria afición por la historia, vamos a tocar a uno de los mejores autores de narrativa histórica de nuestro país. Aunque para hacerle justicia, no se limita solo a eso. Además ha escrito ciencia ficción, fantasía, divulgación histórica e incluso relatos eróticos. Señoras y señores, hablamos de Javier Negrete.

Negrete es un viejo conocido en nuestro blog, del que Jorge es un gran admirador y ha reseñado Buscador de Sombras, La Luna Quieta, La Amada de los Dioses o La Mirada de las Furias. Pero como nos parece demasiado poco, hemos decidido dedicarnos durante este mes a reseñar varias de sus obras como la saga de Tramorea. 
 

martes, 20 de enero de 2015

David Anthony Durham - Aníbal, el orgullo de Cartago (2005)



¿Qué ejército en la faz de la tierra ha merecido más la victoria que el nuestro?

Los rankings siempre han estado de moda, más ahora que en nuestra sociedad se fundamenta en la competencia, aunque sea absurda. Uno de los más famosos es quién es el mejor general de la historia. En mi opinión hay dos que destacan sobre el resto de mortales. Alejandro Magno y Aníbal Barca de Cartago que a diferencia del macedonio fue derrotado, eso sí por el imperio más importante de la historia, Roma.

El propio Aníbal hizo su propia lista. Lo hizo frente a Escipion, quien le derrotó en Zama. Dijo que los mejores generales fueron Alejandro, Pirro de Epiro y él mismo. Escipion, molesto porque él no estaba en esa lista a pesar de haber sido el vencedor de la contienda, le preguntó que si cambiaría si en Zama los cartagineses se hubieran impuesto. Aníbal contestó que se pondría en primer lugar.

jueves, 13 de junio de 2013

Juan Eslava Galán - En busca del unicornio (1987)



En el país de los negros la vida del hombre no era tan preciada como entre nosotros.


Como buen apasionado de la historia que soy, por algo  me metí en un doble grado con periodismo aparte de cierta tendencia al masoquismo , las lecturas sobre historia nunca me han faltado. En esta crítica el escenario es la Castilla del siglo XV donde reinaba Enrique IV el Impotente, hermano de Isabel la Católica. Como se puede observar no gozaba del respeto de sus súbditos y tenía problemas para concebir sin la ayuda de su valido .


En este contexto se sitúa la novela de Juan Eslava Galán, En busca del unicornio. El autor es gran aficionado a la historia, sobre todo de la Edad Media. Esta novela fue su primer gran éxito ganando el Premio Planeta en 1987. Con el tiempo se ha convertido en uno de los autores contemporáneos españoles más prolíficos. Otras novelas de importancias son Señorita, El rey lobo, una novela bastante notable, El comedido hidalgo o La mula, que recientemente ha sido adaptada al cine.


Juan de Olid, escudero del Condestable de Castilla, se le encarga la misión de conseguir un cuerno de unicornio, para que el rey pueda recobrar su virilidad. Para ello tendrá que internarse en los desconocidos territorios de África, o como lo llama el narrador “el país de los negros”.  La aventura no resulta para nada sencilla y tendrá que soportar múltiples peripecias antes de alcanzar su objetivo.


viernes, 18 de enero de 2013

Robert Graves - Yo, Claudio (1934)



“Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico Esto-y-lo-otro-y-lo-de-más-allá (porque no pienso molestarlos todavía con todos mis títulos) [...] voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida”

Y ya está. Directo, al grano. Me explico: con una sencilla frase, Graves hace una declaración de intenciones clara y concisa. A saber: esto será una novela histórica, sí, pero cargada de ironía y humor. En mi opinión, un gran comienzo, para una gran obra.

Robert Graves (1895-1985), escritor y poeta británico (aunque no tengo muy claro que haya que separar estos dos conceptos, pero este es un debate para otra ocasión), tuvo una vida bastante prolífica. Escribió numerosas obras de temas diversos, pero sobre todo novela histórica y obras históricas de no-ficción: Los mitos hebreos (1964), Los mitos griegos (1968), o La diosa blanca (1948). Aunque su obra más conocida es Yo, Claudio (1934), novela histórica, seguida en renombre por su “secuela”, Claudio, el dios, y su esposa Mesalina, (1943).

Bueno, una vez puestos en contexto, pasemos a “la chicha”, la novela en sí. Tengo que decir que no puedo hacer un análisis objetivo, porque me ha encantado de principio a fin (aunque esto sea parte del análisis en sí).

Con un personaje principal que hace de protagonista y narrador a la vez, aportando fluidez a la obra, la estructura es bastante entretenida. Aquí quiero hacer una matización: el hecho de que la estructura sea entretenida y fluida no implica que la novela esté bien estructurada, como es el caso. Claudio (o Graves, uno no sabe muy bien quién es el verdadero narrador), aunque sigue en lo general un orden cronológico bastante estricto, (como historiador que es), y logra una fidelidad histórica notable, salta hacia delante y hacia detrás constantemente. Aunque el capítulo en sí trate de una historia concreta, tiende a contar acontecimientos ya sucedidos u otros que habrán de suceder cronológicamente después. Digamos que tiende a “irse por las ramas”.

Por otro lado, el ritmo es fantástico: ni rápido ni lento, en su punto. Graves va contando historia tras historia, alternando momentos de paz y tranquilidad con conspiraciones y guerras varias (a mí me encanta la parte de la campaña de Germánico en Germania), con un movimiento vertiginoso al final de la novela.

Pero vamos al meollo en sí, la parte más trabajada de la novela: los personajes. Los personajes principales, aunque no dotados de una enorme complejidad, sí que muestran en general una evolución a lo largo de la novela, principalmente Claudio, que vemos cómo va abandonado su timidez e inseguridad de niño hasta convertirse en un cada vez más astuto político (aunque nunca se libre de su tartamudeo y deformaciones físicas).

Un personaje que a mí personalmente me ha encantado es el de Augusto. Aunque al principio parece el típico personaje que, simplemente, podríamos calificar de “vieja gloria”, y obnubilado por la influencia de Livia, recomiendo encarecidamente que si leéis la novela le prestéis atención, porque conforme avanza la narración va mostrándose cada vez más completo, y nos da una sorpresa final... interesante.

Por otro lado, otro personaje importante (sino el segundo en importancia tras Claudio), es Livia, la esposa de Augusto, que es compleja desde el principio hasta el final, y misteriosa durante prácticamente toda la obra. Una envenenadora consumada que es la que marca el ritmo al principio de la historia, que sin este personaje no podría funcionar.

Aunque esos son los tres pesos pesados, quiero mencionar también a Calígula. Todo el mundo ha oído hablar de este emperador, y las locuras y barbaridades que cometió durante su reinado. La novela nos ayuda a entrar en este clima desconcertante y aterrador de la mano de Claudio, y la evolución de Calígula, con ese punto de inflexión tan marcado es... maravillosa. Genial ejecución la de este tramo final de la obra.

En fin, no quiero excederme mucho más. Simplemente, os recomiendo, (y si pudiera ordenarlo a la manera de Calígula no dudéis de que lo haría), que leáis esta obra que os sumerge en los entresijos de la dinastía Julio-Claudia, la que sentó las bases del funcionamiento del Imperio Romano y, en mi opinión, la más importante de su historia.

LO MEJOR: creo que el clima, la manera de sumergirte en Roma. Aunque emplea algunas palabras impropias de la época, esto es para agilizar la narración, que te ayuda a entrar de lleno en los entresijos del Imperio.

LO PEOR: en algún momento a Claudio le da por ponerse a contar cosas durante largo rato que para él son fascinantes pero que se hacen un poco... pesadas. Será el síndrome del historiador.

Nota: 9/10. Quizá estoy muy emocionado por ser una de mis primeras novelas históricas. Me reservo el derecho de modificarlo con el tiempo.

domingo, 19 de agosto de 2012

Benito Pérez Galdós – Zumalacárregui (1898)


“¡Zumalacárregui, página bella y triste! España la hace suya, así por su hermosura como por su tristeza”

No soporto el realismo. Eso es un hecho conocido por todo el mundo. Salvo excepciones, no aguanto la prosa realista, tan detallista e insistente en la descripción y la ambientación, tan vacía de contenido muchas veces, tan llena de cosas insignificantes que no solo no ayudan a la lectura, sino que tampoco aportan nada a ésta. Por otra parte, adoro la literatura histórica. Y, aunque Galdós nunca ha sido santo de mi devoción, en los Episodios nacionales del canario convergen de manera inseparable ambas corrientes.

Dudo que Galdós necesite mucha presentación. Máximo exponente del realismo en nuestro país, y uno de los escritores españoles más reconocidos de la historia, desarrolló su obra durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del XX, legando novelas como Fortunata y Jacinta, Marianela, Doña Perfecta o la larga serie (las cinco largas series, de hecho) de los ya mencionados Episodios nacionales, probablemente la obra histórica más importante en lengua española jamás escrita.

viernes, 20 de julio de 2012

Steven Pressfield - Puertas de Fuego (1998)



La guerra, no la paz, produce la virtud. La guerra, no la paz purga el vicio. La guerra, y la preparación para la guerra, inspiran todo lo que de noble y honorable hay en el hombre.

Los héroes pueden ser idolatrados. Pero las autenticas leyendas son las que consiguen la autentica inmortalidad, la inmortalidad que Alejandro Magno consiguió en Asia. Los nombres se esculpen en lugares más perecederos que la roca. Se vive eternamente en la memoria de sus contemporáneos que contaran la leyenda a sus hijos, escribirán poemas épicos de guerra y valor, forjando una leyenda mezcla de realidad  y mito. Los griegos eran conocedores de ello, y Alejandro, su estandarte se comportó como un verdadero héroe homérico. Otros no lo buscaron como el macedonio, pero consiguieron su lugar en la leyenda, como Leónidas y los 300.