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martes, 14 de mayo de 2013

Los 5 de Spartan George: Titanes de la ciencia ficción (III)



 “Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas… en la lluvia. Es hora de morir”

Aquí va la segunda parte de la lista de novelas que comencé a publicar ayer, esperando que sea de vuestro agrado. Sin más dilación, ¡a por ello!

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5 – Frank Herbert – Dune (1965)


martes, 7 de mayo de 2013

Los 5 de Spartan George: Titanes de la ciencia ficción (I)




 “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”- Arthur C. Clarke

(NOTA PREVIA A LA LECTURA: Este artículo lo escribí hace semanas. Estaba esperando a escribir la segunda parte para subirlo, pero con los exámenes no he tenido tiempo de hacerlo, ni sé cuándo lo tendré, así que he preferido publicarlo ya. Por ese mismo motivo de falta de tiempo, el artículo está tal cual como lo escribí. Si algún párrafo os chirría, leedlo como si vivieseis hace tres semanas. ¡Y dejad de quejaros, leñe!)

A raíz de la crítica de Simak que realicé hace poco, y de los comentarios que hubo en ella, se me ocurrió una interesante idea. Teniendo en cuenta lo fanático de la ciencia ficción que soy… ¿Por qué no hacer un ranking con mis autores favoritos de esta? En Rockrítico ya tenía una sección parecida (más variada), y he decidido trasladarla aquí con el mismo nombre, aunque el contenido variará ligeramente: no solo hablaré brevemente de mis 5 autores del género preferidos; también lo haré de las 10 obras que más vitales considero para los aficionados a éste. Y por supuesto, repetiré con diferentes géneros.

sábado, 13 de abril de 2013

Clifford D. Simak – Estación de tránsito (1963)



 “Así era como ocurría con el hombre; siempre había sido así. Había llevado el terror consigo mismo. Y aquello ante lo que siempre se había sentido aterrorizado era él mismo”.

Hace poco leí, en un recopilatorio de ciencia ficción, a un prologuista que afirmaba que Bradbury era el poeta de la ciencia ficción; Asimov, el científico; y Clarke, el metafísico. Siguiendo con esa analogía, sin duda habría que emprender una búsqueda del “filósofo” de la ciencia ficción, un puesto que podrían reclamar mitos como Philip K. Dick o George Orwell. Pero si tengo que elegir al filósofo por excelencia, al filósofo con mayúsculas del género, no lo pensaría dos veces: Clifford D. Simak.

A día de hoy solo he leído dos libros de este autor: El planeta de Shakespeare, y el que hoy nos ocupa. Con el primero, se convirtió automáticamente en mi autor de ciencia ficción favorito, por delante de cualquier otro, y he tardado muchísimo en volver a leerle por dos motivos: el primero, que no es sencillo encontrar sus obras (es probablemente el escritor más injustamente desconocido de la historia) y, en segundo lugar, porque temía que me decepcionara.