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miércoles, 19 de julio de 2017

Lucia Berlin - Manual para Mujeres de la Limpieza (2015)


"¿Sabes una cosa que he aprendido en la vida? La mayoría de la gente no se fija en nada, y si se fija, no le importa".

El gran movimiento editorial del año no es un nuevo autor, sino sacar de la tumba del olvido a Lucia Berlin. Una autora que ahora el mundo sabe que puede codearse sin disimulo con los grandes de la literatura estadounidense. No se sabe que pasó para que, a pesar de sus numerosos relatos, su obra pasase inadvertida años después de su muerte en 2004, posiblemente porque empezó a publicar a una edad ya avanzada.

Lucia Berlin tiene una biografía digna de una película. Nació en Alaska en 1936, pasó la guerra con su abuelo y una madre que nunca la demostró afecto, luego vivió en Chile, se convirtió en una mujer desarraigada de su propio país, madre de cuatro hijos, esposa de tres hombres, profesora de español, enfermera, mujer de la limpieza y, sobre todo, alcohólica, insegura y aún así divertida.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Boris Vian – Escupiré sobre vuestra tumba (1973)



 “Los del pueblo le colgaron igual, porque era un negro. Su pantalón seguía formando en la entrepierna un bulto irrisorio”

A pesar de estar, como decía en mi última crítica, enfrascado en una temporada de lectura distópica, el otro día cayó este libro en mis manos y, dado que era bastante breve, no pude sino echarle un vistazo. El título, he de reonocerlo, me encandiló bastante. Y ver que fue una obra prohibida en algunos lugares por “violenta, pornográfica y descarnada” me hizo pensar que me gustaría.

Y... la verdad es que no. No me ha gustado Boris Vian. Desde el prefacio, donde él mismo explica en tercera persona (publicó la novela con pseudónimo en su día) la forma en que fue escrita, y los problemas a los que tuvo que enfrentarse, me pareció un tipo un tanto prepotente y pagado de sí mismo, algo que el estilo a la hora de narrar no hizo sino confirmárseme.

domingo, 16 de junio de 2013

Roberto Bolaño: Una novelita lumpen (2002)



Una semana sin verle se me antojaba una eternidad. Pero cuando intentaba imaginar una vida completa junto a él no veía nada: una imagen en blanco, la pared de un cuarto deshabitado, amnesia, lobotomía, mi cuerpo partido, hecho pedazos.


Bolaño está considerado uno de los genios de la literatura hispana contemporánea aunque yo, que es la primera vez que leo algo suyo, aún no he descubierto el porqué. Me recomendaron que empezase leyendo Los detectives salvajes, una de las novelas más conocidas de este escritor y poeta chileno; pero yo, desoyendo a la voz de la razón, me dejé cautivar por esa “novelita” de escasas cien páginas y resulta que van a ser cien páginas muy difíciles de analizar.

El autor nació en Chile en 1953 y vivió después en México, donde ya escribía poesía y donde llegó a publicar un Manifiesto (sí, un manifiesto) del movimiento Infrarrealista que lideraba con la intención de introducir las vanguardias europeas en Centroamérica. Este movimiento poético, secundado por otros autores mexicanos se consideraba una fragmentación del surrealismo, sin una línea formal común, solo como una actitud común ante la vida, la poesía y la creación. Viajó después a España donde publicó muchas de sus obras y murió en 2003 en Barcelona, un año después de publicar esta pequeña novela. Gran parte de su éxito lo alcanzó de forma póstuma (como con su obra 2666), lo que no por común deja de ser triste.

Una novelita lumpen, es casi una historieta, un cuento Lumpen. ¿Y qué es lumpen? 

viernes, 4 de mayo de 2012

Charles Bukowski – Pulp (1994)



“Y entonces… apareció la señora Muerte. De pie junto al Gorrión. Nunca me había parecido tan hermosa”.

Os tengo un tanto abandonados desde hace un tiempo. Con el agobio que he tenido encima, el estrés de mantener otros dos blogs, y demás asuntos personales que no os atañen mucho, la verdad, pues no he publicado desde Shakespeare. Y de eso hace ya más de semana y media, en la que seguro que me habéis echado mucho de menos (evidentemente, es broma, sé que no me añorabais todavía, pero aquí vuelvo a dar la brasa).