Mis heridas no han
cicatrizado, y quienes me traen el recuerdo de Alemania no hacen más que
frotarlas con sal.
Fred Uhlman era un pintor bastante prestigioso cuando quiso
probar con la literatura. Para su ópera prima, Reencuentro, se basó en su experiencia directa con la represión nazi sobre los judíos. Uhlman tuvo suerte,
y huyó antes de que fuese demasiado tarde. Preso de sus recuerdos de
su Suabia natal, publicó la obra en el año 1960. La novella, demasiado
breve para considerarla novela, tuvo bastante éxito, y dio pie a una segunda
parte Un alma valerosa.
Dos jóvenes, Konradin von Hohenfels perteneciente a la
nobleza alemana y Hans Swartz hijo de un médico judío, ambos muy tímidos e y
admiradores de poetas alemanes como Hölderlin o Rilke, van entablando una amistad
bastante intensa. Sin embargo, esta amistad se verá vista a prueba tras el
ascenso del nazismo en Alemania.