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lunes, 27 de marzo de 2017

Frank Miller y Lynn Varely - 300 (1998)


No sacrificaremos la regla de la ley por la voluntad y el capricho de los hombres. Así se hacía antes. La antigua, triste y estúpida tradición. La de Jerjes y todas las criaturas como él. Ha empezado una nueva era. Una era de grandes hazañas de razón. De justicia. De Ley. Y todos sabrán que trescientos espartanos dieron su último aliento por defenderla.

A estas alturas todos hemos visto 300. La película adaptada de un cómic, que a su vez se inspiró en el relato de Herodoto, incluyendo todas sus exageraciones, de una batalla donde los griegos – no solo había espartanos – fueron barridos en las Termopilas. Así que no pienso contenerme en hacer spoilers, que además no dejan de ser hechos históricos.

Podría contar como los espartanos tuvieron cierta parte de la culpa de la derrota al no movilizar a la totalidad de sus tropas. Pero de eso ya habla Javier Negrete en Salamina. Podría escribir de algún relato algo más realista como el caso de Puertas de Fuego de Steven Pressfield. Pero no, me voy a centrar en el cómic de Frank Miller que decide llevar al extremo a la leyenda pasándose por el forro la historia.

lunes, 23 de enero de 2017

Javier Negrete - Salamina (2008)


Libres sí, se dijo ahora. Que tomen sus propias decisiones. Pero que esas decisiones sean las mías.

Jorge me dejo este libro hace ya algún año antes de sus peripecias por el extranjero. Lo hizo en el contexto del mes de Javier Negrete, que di comienzo con una obra suya sobre Cleopatra, y que finalmente se quedo ahí tras un abandono que espero que no vuelva a suceder.

Javier Negrete es uno de los autores que más ha aparecido en este blog, sobre todo gracias a Jorge. Ha escrito sobre ciencia ficción, fantasía, ensayo histórico y también novela histórica. Yo solo le he leído cuando habla de historia, pero la verdad es que es un gustazo leerle sobre cultura clásica porque se nota que sabe de lo que habla – es profesor de la materia - y que le apasiona.

martes, 6 de septiembre de 2016

Art Spiegelman - Maus (1977 - 1991)


Quizá tu padre necesitara tener siempre la razón, demostrar que siempre podría sobrevivir, porque se sentía culpable de haber sobrevivido.

Las novelas gráficas a veces son dejadas de lado y despreciadas. Todavía hay gente que no es capaz de creer que una obra pueda ser sagaz, inteligente, adulta y oscura como la mejor de las novelas. Esa mentira cae por su propio peso una vez que lees páginas de los grandes autores del género como Alan Moore o Art Spiegelman.

La reseña que tienen en su pantalla trata de la obra más conocida de este último. Maus fue una novela gráfica rompedora en todos los planos, tanto en el dibujo, en el narrativo y el trato de los personajes. El trabajo de Spiegelman es tan mayúsculo que le dieron hasta el premio Pulitzer, única novela gráfica en conseguir tan prestigioso premio.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Ernest Hemingway - Adiós a las armas (1929)


Nosotros dos nunca nos sentíamos solos, y nunca teníamos miedo estando juntos.

La I Guerra Mundial fue un shock tremendo. Una generación totalmente destrozada por un conflicto terrible y cruento que ni siquiera consiguió terminar con las hostilidades de forma permanente, ya que en 1939 Europa volvió a ser sumergida en la barbarie. La literatura reflejó a la perfección el horror de las trincheras con obras icónicas como Sin Novedad en el Frente de Erich Remarque o Adiós a las Armas de Ernest Hemingway.

Hemingway no tenía ni veinte años cuando se alistó como voluntario de la Gran Guerra en la Cruz Roja. Fue herido, y en el hospital sufrió su primer gran desengaño amoroso con una enfermera que rechazó su propuesta de matrimonio. Años después, ya en París siendo uno de los puntales de la Generación Perdida, publicó esta gran novela que marcó en la literatura mundial.

lunes, 2 de junio de 2014

Erich M. Remarque – Sin novedad en el frente (1929)



 “Ya no somos jóvenes. Ya no queremos conquistar el mundo. Somos fugitivos. Huimos de nosotros mismos. De nuestra vida. Teníamos dieciocho años y empezábamos a amar el mundo y la existencia; tuvimos que disparar contra eso. La primera granada que explosionó, lo hizo en nuestro corazón. Estamos al margen de la actividad, del esfuerzo, del progreso. Ya no creemos en nada de eso; creemos en la guerra.”

Habitualmente son las experiencias vitales las que dan un mejor sustento para la literatura. Es una norma bastante universal (incluso la fantasía o la ciencia ficción tienen un importantísimo sustrato en las vivencias del autor), que se refleja aún más si cabe en novelas de corte social o de denuncia. Y es eso, justamente, lo que ocurre con Sin novedad en el frente.

Publicada en 1929, la novela se convirtió en un éxito inmediato adaptado al cine por el dos veces oscarizado Lewis Milestone, a pesar de que poco después de su publicación fuera prohibida en Alemania por el incipiente régimen nazi. Algo perfectamente comprensible esto: Remarque tenía tan solo 16 años cuando estalló la Gran Guerra, y al igual que le protagonista de su obra, escrita en primera persona, se vio arrastrado a esta, arrancado de su infancia y obligado a enfrentarse al horror siendo casi un niño.

sábado, 31 de mayo de 2014

Ken Follett – La caída de los gigantes (2010)



 “La guerra es la guerra. No existe una forma segura de hacerla.”

No me gusta Ken Follett. Es un hecho reconocido. Fui incapaz de pasar de las veinte páginas de Los pilares de la Tierra cuando me lo regalaron (aunque la miniserie la aguanté más). Sus historias me atraen y me resultan interesantes, pero no puedo con su modo de narrar. Es exactamente lo mismo que me ocurre con Galdós, a menudo, o con Martin. Sin embargo, esta vez me ha convencido.

Si existe hoy en día un nombre asociado de manera indisoluble a la novela histórica, ese es sin duda el de Ken Follett. Tras una dilatada carrera que comenzó en los años ’70, la mayor fama le llegó con la publicación de la ficción medieval Los pilares de la tierra en 1989, a la que se unió 18 años más tarde una segunda parte, Un mundo sin fin, que le convirtió en un best-seller sin parangón.

jueves, 29 de mayo de 2014

Marjane Satrapi – Persépolis (2000-2003)



 “A los seis años ya estaba segura de ser la última profeta. Esto era unos años antes de la revolución.”
Había oído hablar a menudo de este cómic, aunque a decir verdad, en ningún momento llegué a saber de qué iba, o qué esperarme de ello. Solo que era, decían, algo de lectura obligada... Por lo que lo vi, y decidí enfrentarme a él sin ideas preconcebidas.

No sé qué era exactamente lo que me encontraría ya que, repito, ni sabía de qué iba ni he visto la película que basaron en él ni nada... Así que cuando me topé con un testimonio de primera mano de la Revolución iraní desde el punto de vista de una mujer que la vivió con diez años, no pude menos que estar sorprendido.

domingo, 23 de febrero de 2014

Kurt Vonnegut – Matadero cinco [La cruzada de los niños] (1969)



 “–Tenía que hacerse –le dijo Rumfoord a Billy refiriéndose a la destrucción de Dresde.
–Lo sé –dijo Billy.
–Es la guerra.
–Lo sé. No me quejo.
–Aquello debió de ser el infierno en la tierra.
–Lo fue.
–Compadezco a los hombres que tuvieron que hacerlo.
–Yo también.”.

Llevaba tiempo, demasiado tiempo, postergando la lectura de esta novela que un buen amigo me recomendó (junto con el Trampa 22 de Heller, que aún sigo buscando). Sin embargo, un día me topé con ella en la biblioteca y me dije “bueno, démosle la oportunidad”.

La lectura, claro, era obligada. Vonnegut se convirtió en todo un icono de la literatura norteamericana cuando publicó, a finales de los años 60, una novela a caballo entre la ciencia ficción y la comedia negra, basada en el histórico bombardeo de Dresde que presenció siendo prisionero en la Segunda Guerra Mundial. ¿La clave del éxito? Una originalidad que aún hoy dudo que alguien haya intentado imitar con acierto, y un trasfondo duro y esperanzador en una novela tan cruda como la misma guerra.

martes, 4 de febrero de 2014

Neil Gaiman, Andy Kubert y Richard Isanove – 1602 (2003)



 “Si un diablo es alguien osado, mientras otros dudan, me alegrará ser el diablo de esta obra, chico. ¿Y quién serás tú?”

He de reconocer que, desde el primer instante en que lo cogí, este cómic se enfrentaba a un duro reto: devolverme la fe en la infalibilidad de Gaiman. Tras esa maravilla que es The Sandman leí un relato de Neil que me pareció bastante mediocre (tirando a malo), y aunque obviamente un relato no es suficiente para tirar por tierra mi amor por el escritor... bueno, obviamente influye. Es como ver La guerra de los mundos justo después de haber visto Salvar al soldado Ryan... ¿A qué fan de Spielberg no le resultaría decepcionante?

Como fuera, para quitarme el mal sabor de boca que me dejó El caso de los 24 mirlos, me topé ese mismo día en la biblioteca con 1602, un cómic que nace después de años de alejamiento y discusión entre Gaiman y la factoría Marvel (a raíz de diferencias de opinión con La Casa de las Ideas respecto del personaje “Marvelman”, una bronca en la que también estuvo de por medio Alan Moore), cuando Joe Quesada consigue, a principios de siglo, convencer al autor británico de que guionice una serie completamente nueva para ellos.