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lunes, 12 de diciembre de 2016

Rafael Chirbes - Crematorio (2007)


Para ser inocente es necesario ser un poco más rico

No hay telediario que no mencione a la corrupción. Cada semana sale un nuevo nombre a la palestra, un nuevo dato, un nuevo escándalo. Conocemos de memoria a Bárcenas, a Correa, a Granados. Hubo mucha gente en este país que se aprovechó y que ganó cantidades ingentes de dinero de cualquier forma, sin ningún tipo de moral.

Ahora es fácil verlo pero antes de la crisis pocos lo veían. Antes se hablaba de pleno empleo, de la Champions de la economía y de que España iba bien. Rafael Chirbes no coincidía con esa versión, y justo un año antes de que explotará la burbuja inmobiliaria en España publicó Crematorio, una novela que trata directamente a esta España supuestamente vencedora, moderna y próspera y que en realidad es cateta, hortera y amoral.

miércoles, 29 de enero de 2014

Haruki Murakami – Tokio Blues. Norwegian Wood (1987)



 “Estoy acabada. Lo que tienes frente a ti no es más que una pálida sombra de lo que fui. Mi interioridad murió hace mucho tiempo, y ahora me limito a actuar mecánicamente.”

Llevo bastante ausente del blog una temporada. Sin embargo, no he dejado de leer: prueba de ello es el hecho de que, desde que empecé en esto, siempre criticaba un libro en cuanto terminaba de leerlo (salvo excepciones... quedaron por ahí en el tintero obras como la Civil War de Marvel, o El color prohibido de Mishima); mi última crítica se remonta al Interworld de Gaiman, autor del que he leído siete obras (y con dos más estoy ahora... algún día las sacaré todas, poco a poco) después de hacer aquella reseña.

O sea, he leído, pero no criticado. Por problemas y reticencias que no vienen al caso a la hora de darle a la tecla. Necesitaba algo que me hiciera volver con fuerza. Motivado. Por un momento, pensé que ese algo sería Sandman, pero es una obra tan magna que prefiero coger ganas para hacerle justicia. Así, finalmente, emisaria de mi regreso ha sido esa obra que dio a Murakami fama en buena parte del mundo: Tokio Blues (Norwegian Wood).

miércoles, 22 de mayo de 2013

Anna Karenina- León Tolstoi (1877)


"Aunque jugador y libertino, no se podía decir que fuese un hombre sin principios, pero estos eran marcadamente inmorales"

Liev Nikoláievich Tolstói fue hijo de un noble terrateniente y una princesa rusa (aunque el 90% de la nobleza rusa poseía el título de príncipe) es considerado uno de los mejores escritores del realismo mundial y, sin duda, el mejor del realismo ruso. Pese a parecerse sospechosamente a Gandalf (imagen aquí) encontró su pasión en la literatura realista tras abandonar la vida en el ejército al que se acercó a causa de su hermano y del que salió con las confusas convicciones de alguien que ha vivido la guerra. Abrumado por su visión del heroísmo, la muerte, la frivolidad y la inutilidad de todo aquello, comienza a escribir siguiendo la corriente realista de la época y, a mi entender, tratando de poner en orden a través de sus personajes todo aquello a lo que no conseguía dar forma en su cabeza. Sus obras más conocidas son sin duda Guerra y Paz, libraco donde los haya, y Anna Karenina, de la que hablamos hoy en LaPlumaRota.

domingo, 28 de abril de 2013

Takiji Kobayashi – Kanikosen (1929)



 “Los capitalistas usaban trabajadores, que se podían comprar más baratos que las cobayas. ¡Más baratos que el papel higiénico!”

He de reconocer que tengo una fijación especial con la literatura japonesa, cuyo atractivo (lírico y temático), desconocido en los escritores de Occidente, me pierde. Así que a menudo logro hacerme con obras de esa cultura de las que no sé absolutamente nada (y prefiero no saberlo), para llevarme con ellas sorpresas muy gratas.

Este es uno de esos casos. Nunca había oído yo hablar de Takiji Kobayashi, aunque parece ser que en 2008 esta obra experimentó un boom espectacular que la convirtió en el best-seller del año en Japón (hazaña nada desdeñable para una obra escrita casi 80 años atrás). Y no es nada de extrañar, la verdad, que su éxito se enmarque en un contexto de crisis global, pues Kanikosen es ni más ni menos que un panfleto (bien escrito, bien desarrollado, con una gran historia… pero panfleto al fin y al cabo) comunista en forma de novela, que busca advertir sobre los tratos inhumanos que sufren los trabajadores proletarios.


sábado, 20 de octubre de 2012

Benito Pérez Galdós - Doña Perfecta (1876)




-Tú lo atropellas todo; eres un monstruo. –Soy un hombre.


Es muy curioso ver que somos los mismos gilipollas de siempre. Da igual los siglos. Llevamos a cuesta los mismos problemas de siempre. Y si hay un país pidiendo a gritos el premio de estupidez crónica, ese es España. Como vimos con Luces de Bohemia, España lleva arrastrando problemas sociales muy severos. La literatura es un espejo perfecto para verlo. Otro grande de nuestra literatura, reflejó la sociedad de su tiempo de forma totalmente distinta que el esperpento.


Benito Pérez Galdós vivió en el siglo XIX, época de revoluciones y golpes de estados antes que el canovismo impusiese la estabilidad a golpe de pucherazo. Fue tiempo de discusiones literarias en un café. Discusiones sobre la realidad política y social del país. Un joven Galdós empezaba a escribir realismo social, con cierta obsesión de reflejar el atraso del país. Ese es el caso de una de sus primeras obras, Doña Perfecta.


Pepe Rey es el perfecto exponente de un joven reformista. Ha estudiado en la universidad y ha visitado Europa. Tras acceder a la petición de su padre, se dirige a Orbajosa para casarse con su prima Rosario. Cuando llega, se encuentra a una ciudad empobrecida y en franca decadencia, pero orgullosa y terca como una mula, que rechaza todo atisbo de modernidad; y defiende con uñas y dientes su tradición.


domingo, 19 de agosto de 2012

Benito Pérez Galdós – Zumalacárregui (1898)


“¡Zumalacárregui, página bella y triste! España la hace suya, así por su hermosura como por su tristeza”

No soporto el realismo. Eso es un hecho conocido por todo el mundo. Salvo excepciones, no aguanto la prosa realista, tan detallista e insistente en la descripción y la ambientación, tan vacía de contenido muchas veces, tan llena de cosas insignificantes que no solo no ayudan a la lectura, sino que tampoco aportan nada a ésta. Por otra parte, adoro la literatura histórica. Y, aunque Galdós nunca ha sido santo de mi devoción, en los Episodios nacionales del canario convergen de manera inseparable ambas corrientes.

Dudo que Galdós necesite mucha presentación. Máximo exponente del realismo en nuestro país, y uno de los escritores españoles más reconocidos de la historia, desarrolló su obra durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del XX, legando novelas como Fortunata y Jacinta, Marianela, Doña Perfecta o la larga serie (las cinco largas series, de hecho) de los ya mencionados Episodios nacionales, probablemente la obra histórica más importante en lengua española jamás escrita.

sábado, 23 de junio de 2012

Fíodor Dostoievsky - El Jugador (1867)



Estoy mucho peor que un mendigo. ¡Nada de eso! Sencillamente estoy perdido.


¿Quién no ha jugado alguna vez? Todos lo hemos hecho. Todos hemos usado objetos, e incluso personas para diversión nuestra. Y llega un momento que nos obsesiona, nos captura, nos atrapa en un círculo del que no podemos escapar. Podemos negarlo, pero es así el juego se ha convertido en una necesidad.