Para
ser inocente es necesario ser un poco más rico
No hay telediario que no
mencione a la corrupción. Cada semana sale un nuevo nombre a la
palestra, un nuevo dato, un nuevo escándalo. Conocemos de memoria a
Bárcenas, a Correa, a Granados. Hubo mucha gente en este país que se aprovechó y que
ganó cantidades ingentes de dinero de cualquier forma, sin ningún
tipo de moral.
Ahora es fácil verlo pero
antes de la crisis pocos lo veían. Antes se hablaba de pleno empleo,
de la Champions de la economía y de que España iba bien. Rafael
Chirbes no coincidía con esa versión, y justo un año antes de que
explotará la burbuja inmobiliaria en España publicó Crematorio,
una novela que trata directamente a esta España supuestamente
vencedora, moderna y próspera y que en realidad es cateta, hortera y
amoral.






