La humildad es la basa
y fundamento de todas las virtudes, y sin ella no hay alguna que lo sea.
Era un fracasado. Perdió la mano en Lepanto, fue cautivo en
Argel, visitó la cárcel y no tuvo el éxito que le correspondía al talento que
atesoraba su pluma. Sus Galateas y sus Numancias no le habían dado el
reconocimiento que la fortuna y el público sí otorgaban a otros grandes de la
época como Lope de Vega. Esto hizo que su mirada fuera más amarga y ácida; y
entre la miseria y el brillo del Imperio Español escribió El Quijote. Después
de esto, todo es historia.
Pero antes de escribir su obra magna, escribió una serie de
novelas cortas, para que su mano pudiese calentar antes de enfrentarse a su
gran reto. Las Novelas Ejemplares son
un gran experimento, siendo el resultado el germen de la novela moderna. Una de
las más conocidas es El Coloquio de los Perros.
