
“El mal siempre sobrevive a sus autores; en cambio, el bien a menudo se entierra con sus huesos”.
Pensaba hoy traeros la crítica de La espada rota, de Poul Anderson (que he terminado hace cosa de una hora), pero he recordado que tenía esta otra pendiente desde hace un par de semanas. Y como hoy es el Día del Libro, San Jorge (mi santo, ya de paso) y se supone que Shakespeare murió este día, según el calendario juliano (aunque según el gregoriano murió el 3 de mayo que, por casualidades de la vida, es mi cumpleaños. Está claro que soy de signo ilustre para las letras), pues es un bonito y humilde homenaje, espero, este análisis que traigo.