Mostrando entradas con la etiqueta 1940s. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1940s. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de abril de 2017

Ernesto Sábato - El túnel (1948)


Existió una persona que podría entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que maté.

Comenzar por el final no es siempre una mala idea. Lo saben American Beauty, La Tumba de las Luciérnagas y un córner en el minuto 93 del Madrid. Saber desde el inicio el camino marcado te quita tensión, suspense y te fijas en otras cosas. Ya Ítaca te importa poco, lo importante es disfrutar de Circe y las sirenas. Y si estás en un túnel, pues no te queda otra cosa que quedarte a oscuras y dirigirte a la luz. Si es que la hay.

Este es el caso de El Túnel de Ernesto Sábato. Sábato era un hombre de ciencias que, sin embargo, se vió vacío a pesar de los éxitos conseguidos y se pasó a la literatura. Y no a cualquier estilo literario sino al existencialismo. Siguió los pasos de Albert Camus, se juntó con los vanguardistas en París y finalmente publicó en 1948 El Túnel.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Antoine de Saint-Exupéry – El principito (1943)


 “No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”

(Antes de empezar, y aunque no es mi costumbre dedicar las reseñas, en esta ocasión me gustaría hacer una excepción para dedicar, con todo el cariño y el amor que guardo, las siguientes líneas a dos personas: a ese principito que aún no tiene edad, pero que la tendrá en algún momento, para leerlas; y a esa amiga inmejorable que me regaló recientemente esta obra en una lengua germana que aún se me escapa)

Decía mi querido amigo Josep Lapidario, en un fantástico artículo que os recomiendo mucho, una frase que me marcó bastante, hablando sobre el género infantil tanto en literatura como en cine (concretamente, hablando de los ejemplos de Ende y Miyazaki): “hace tiempo que el cine dio el paso de considerar los méritos de una película independientemente de su género, algo que, como hemos visto en el caso de Ende, aún es una asignatura pendiente en literatura.”

Me marcó, porque creo que tiene toda la razón. Si bien es verdad que existen un buen nicho de obras dirigidas a un público infantil que han resistido al paso del tiempo por sus propios méritos, permitiendo relecturas adultas y guardando en ellas significados que es difícil hallar cuando uno es niño (ahí tenemos al propio Ende, a C. S. Lewis y su compañero Tolkien, la crítica de Richard Adams o de George Orwell, el surrealismo cándido de Caroll y la falsa ingenuidad de J. M. Barrie, por no mencionar el inagotable nicho de sabiduría que son los cuentos y las leyendas populares), la gran mayoría de la literatura infantil queda aplastada por el entretenimiento vacío o el moralismo poco sutil.

viernes, 5 de abril de 2013

Jun'ichirō Tanizaki – La madre del capitán Shigemoto (1949)



 “En lugar de tenerla esperando su muerte, él se consideraría muerto desde ese momento, y consagraría su vida a alegrar la de ella”

[Oye, ¿cómo se hacía esto? ¡Que no me acuerdo! ¿Qué? Ah, ¿ya está el micro abierto? Jo, voy, voy. No me metáis prisa. A ver…]

¡Hola! ¿Me recordáis? Sí, soy yo. Spartan George ha vuelto a daros la plasta. Lo siento, sé que los días sin mí se han hecho cortos. Pero no todo es felicidad en esta vida, tendréis que soportarme como a una nube cargada de lluvia en forma de palabras. Que no iba a dejar solos a mis compañeros que tan bien lo han hecho estos meses, jo. Bueno, vamos a ello.

Os traigo, como vuelta a mi mundo de crítica, una novela de la que no sabía absolutamente nada hasta hace dos semanas. Nada de nada. Estaba por la biblioteca buscando algo de… ya ni me acuerdo de quién. ¿Simak? Probablemente. El caso es que me topé con un libro cuyo título me atrajo horrores: La madre del capitán Shigemoto. Lo cogí. “Jun'ichirō Tanizaki”. Vaya, literatura japonesa. Hmm, del siglo XX… Echémosle un vistazo.


viernes, 22 de marzo de 2013

Enrique Jardiel Poncela - Tres proyectiles del 42 (1944)




Vivir es lo más antihigiénico que existe, porque de vivir se muere todo el mundo


Si algo podemos decir de Enrique Jardiel Poncela, uno de los grandes cómicos que ha parido este país, es que no sabes lo que te puedes encontrar en el escenario. Puede aparecerte de la nada un hombre sin cabeza, o un hombre que se confiesas como un asesino por agradecimiento. Rozar el absurdo, pero sin ser grotesco ni caer en el sinsentido. Porque aunque parezca mentira, lo tiene. Al final lo tiene.


Este hombre, autor de obras tan reconocidas como Los ladrones somos gente honrada o Eloísa está debajo de un almendro, murió cuando apenas había rebasado los cincuenta, totalmente arruinado y olvidado. Había vivido enfrentado a la censura y a la crítica que no le perdonó que atacase con dureza y alguna dosis de sarcasmo al teatro burgués imperante en la época. Poncela les acusó de aburridos, y frente al inmovilismo que recibían el beneplácito los críticos, arrancaba carcajadas y ovaciones entre el público, con una premisa por estandarte. Ser imprevisible. Sorprender continuamente al espectador.


domingo, 8 de julio de 2012

George Orwell - 1984 (1949)


Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente

Primero fue Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, luego Fahrenheit 451 del recientemente fallecido Ray Bradbury y ahora  llega el momento de cerrar el triangulo de distopías con 1984 de George Orwell.

George Orwell es en realidad el seudónimo de Eric Arthur Blair. Anticolonialista británico, se enroló en la policía de Birmania. Intentó labrarse una carrera de letras en Francia e Inglaterra, con inicios poco prometedores, obligado a realizar diversos oficios y acabar en un estado de indigencia. Participó en la Guerra Civil Española en el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), donde empezó a figurarse como era el comunismo estalinista, sobre todo durante los conflictos en el bando republicano. En sus obras destacan El camino de Wigan Pier o Rebelión en la Granja, que también es una crítica al comunismo.

jueves, 5 de julio de 2012

Manuel Chaves Nogales - La agonía de Francia (1941)


Antes mil veces la esclavitud a la guerra

1939. Hitler ordena la invasión de Polonia. Este es el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Tras un año de preparación y tanteo en el frente occidental, comienza la guerra. Los alemanes arrollan a los aliados, y en poco más de un mes, Francia firma un armisticio con su enemigo. ¿Cómo una potencia como Francia pudo caer de manera tan rápida? ¿Por qué los vencedores de la Gran Guerra aceptaron tan fácilmente su derrota, llegando a instaurar un gobierno colaboracionista?