Mostrando entradas con la etiqueta Neil Gaiman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neil Gaiman. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de diciembre de 2015

Neil Gaiman - Muerte: El Alto Coste de la Vida (1993)


-Eso no me gusta, pero... Forma parte del todo. Y ese todo existe, ahí fuera. Y forma parte de la vida. Las partes buenas y malas. Lo aburrido y lo doloroso.

La muerte es lo que más obsesiona al hombre desde que se dio cuenta que todo iba acabar siendo polvo y ceniza. Daba igual lo que hubiera hecho antes. Si tienes poder, mueres. Si tienes dinero, mueres. Si tienes amor, mueres. Da igual que seas joven, abstemio, vegano o que corras todo los días por la mañana. Vas a vivir una sola vida, esa es la enseñanza de la muerte. Y a pesar de que personalizarla se ha hecho en numerosas ocasiones, pocas veces se ha conseguido que la muerte refleje todo su poder al mismo tiempo que su piedad como lo ha hecho Neil Gaiman en Sandman.

Ya hablamos hace tiempo de esta gran obra. Muerte es uno de los Eternos, la más cercana a Sueño,protagonista del cómic, y posiblemente la más carismática para la mayoría de los lectores, aunque yo prefiero a Delirio. Era cuestión de tiempo que Muerte tuviera un spin-off donde gozase de un mayor protagonismo.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Neil Gaiman – El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre (2012)



 “—He comprado la leche —dijo mi padre—. […] Pero cuando he salido de la tienda, he oído un ruido extraño que venía de arriba. Era algo como: zumm-zumm. Al levantar la vista he visto un enorme disco plateado flotando sobre Marshall Road.
» “Caray”, me he dicho. “Esto no es algo que se vea todos los días.” Y entonces, ha sucedido algo muy extraño.”

Neil Gaiman es muy querido en este blog. Bueno, en este, y en cualquiera que se precie. Dejémoslo en que es un tipo muy querido, con una imaginación y una ternura desbordantes, y capaz de saltar de géneros, estilos y públicos como quien no quiere la cosa. Y que habiendo leído una amplísima muestra de su obra (salvo en lo que se refiere a cómic, que solo he leído su fabuloso The Sandman y su 1602), tan solo me ha decepcionado con algunos relatos cortos. Ya le daré otra oportunidad.

Mientras tanto, resultó que hace poco pasaba por aquí por España y yo, feliz y contento, fui a verle. Esperando la kilométrica cola, me compré dos cosas suyas pendientes tiempo ha: American Gods (que no critiqué en su día… pero para mí es su obra más perfecta, al nivel de The Sandman), y El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre (o, como se llamó en inglés, porque sé que hay muchos que no gustan de la traducción: Fortunately, the milk). Y aunque al final solo me firmó dos ejemplares, y decidí que fueran Stardust (que se lo regalé a mi hermana, muy fan también) y Buenos presagios (para que me lo firme Terry cuando sea yo otro autor de éxito del fantástico absurdo), pues aproveché la compra y di muy buena cuenta de este simpático relato infantil.

martes, 4 de febrero de 2014

Neil Gaiman, Andy Kubert y Richard Isanove – 1602 (2003)



 “Si un diablo es alguien osado, mientras otros dudan, me alegrará ser el diablo de esta obra, chico. ¿Y quién serás tú?”

He de reconocer que, desde el primer instante en que lo cogí, este cómic se enfrentaba a un duro reto: devolverme la fe en la infalibilidad de Gaiman. Tras esa maravilla que es The Sandman leí un relato de Neil que me pareció bastante mediocre (tirando a malo), y aunque obviamente un relato no es suficiente para tirar por tierra mi amor por el escritor... bueno, obviamente influye. Es como ver La guerra de los mundos justo después de haber visto Salvar al soldado Ryan... ¿A qué fan de Spielberg no le resultaría decepcionante?

Como fuera, para quitarme el mal sabor de boca que me dejó El caso de los 24 mirlos, me topé ese mismo día en la biblioteca con 1602, un cómic que nace después de años de alejamiento y discusión entre Gaiman y la factoría Marvel (a raíz de diferencias de opinión con La Casa de las Ideas respecto del personaje “Marvelman”, una bronca en la que también estuvo de por medio Alan Moore), cuando Joe Quesada consigue, a principios de siglo, convencer al autor británico de que guionice una serie completamente nueva para ellos.

sábado, 1 de febrero de 2014

Neil Gaiman – The Sandman (1987 – 1996)



 “Hasta la libertad del Sueño puede ser una jaula, hermana.”

Esta es, probablemente, la crítica más complicada a la que me he enfrentado en toda mi “carrera” como crítico. Que si bien no ha durado mucho en el tiempo (algo menos de cuatro años y medio), ha dejado a mi espalda más de 200 reseñas. Con lo que os haréis una idea de lo complicada que me resulta esta... y de lo mucho que deseo que nuestros amigos de Superman lee a Poe hagan pronto justicia a una obra a la que yo dudo que pueda hacerla.

Y es que no resulta sencillo hablar de The Sandman, y dar una visión general de lo que supone este cómic sin incurrir en multitud de spoilers y sin chafar las sorpresas de la saga. Porque esa es, desde el primer instante, una de las bazas que mejor juega Gaiman: la de la intriga. La obra es de un calado enorme, que se fue extendiendo durante 75 números a lo largo de casi 10 años, lo que permitió que alcanzara una gran complejidad muy difícil de abarcar.

domingo, 13 de octubre de 2013

Neil Gaiman y Michael Reaves – Interworld (2007)


 “Algunas decisiones (importantes, las que consiguen generar ondas mayores en el flujo temporal) pueden hacer que mundos alternos se escindan en continuos espacio-tiempo divergentes.”

Después de leer ese gran clásico de Gaiman que es Neverwhere, decidí enfrentarme a otras obras del británico, y de ahí que le veáis mucho por aquí últimamente. Lo lamento si a alguien no le gusta.

Antes de meterme con el resto de obras cumbre que ha publicado, decidí darle primero una oportunidad a esta novela relativamente reciente que firma en colaboración con Michael Reaves, un autor estadounidense conocido por sus incursiones en la televisión y en la ciencia ficción, con adaptaciones noveladas de Star Wars y Batman, por poner algunos ejemplos. La idea inicial era crear una serie de televisión con la historia, pero al no interesar a ninguna cadena, decidieron plasmarlo en una novela. Como el proyecto siguió sin fructiferar, al final que quedo en un cajón, hasta que doce años después decidieron rescatarlo, pulir el estilo y hacer que viera la luz.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Neil Gaiman – Neverwhere (1996)



 “Voy a ir a casa. Todo volverá a ser normal. Y aburrido. Y maravilloso.”

Hace poco hablábamos por encima de Neil Gaiman cuando reseñé aquel Buenos presagios que firmaba junto con Terry Pratchett. No me entretuve mucho en su figura, y tampoco lo haré ahora; baste decir que es un conocido autor británico capaz como nadie de saltar de una prosa sarcástica e inteligente (al estilo de su amigo Terry) a otra prosa igual de sarcástica e igual de inteligente para un público más joven (al estilo de su no-amigo-porque-está-muerto Lewis Carroll).

Conocido por la chaqueta de cuero siempre en ristre, la melena enmarañada y el look gótico, es el autor que se esconde detrás de la magistral The Sandman (que por lo que he leído por ahí es para muchos uno de los mejores cómics de la historia), y de varias obras que luego llegarían a la televisión, como Stardust o Coraline. Es innovador, se le da de fábula desarrollar historias y colaborar con otros autores y es británico. No se le puede pedir más a un escritor.

miércoles, 24 de julio de 2013

Terry Pratchett y Neil Gaiman – Buenos presagios (1990)




 “Y piensas, no puede ser una enorme partida cósmica de ajedrez, tiene que ser un simple solitario muy complicado.”

Cuando en su día un ligeramente joven Neil Gaiman y un ligeramente no tan joven Terry Pratchett decidieron juntarse para escribir una novela sobre el Apocalipsis, ninguno imaginó que 25 años después la gente seguiría devorando sus páginas como si del Santo Grial se tratara.

Claro que, como les gusta recordar a ambos, ni Neil Gaiman era Neil Gaiman en aquel entonces, ni Terry Pratchett era del todo Terry Pratchett. El primero aún no había publicado ninguna de sus grandes obras (para Neverwhere y Stardust quedarían aún varios años, y The Sandman estaba empezando aún su andadura) y aunque el segundo llevaba varios años trabajando en Mundodisco, aún no había alcanzado el estatus de leyenda de la fantasía que tiene ahora.