“¡Qué mala sombra! Esto es dejar a la una con la miel en los
labios”
Ya hace 85 años del feliz año literario de 1927, que dio
nombre a una de las grandes generaciones de escritores españoles. Esta
generación formada por jóvenes estudiantes, significó una importante renovación
literaria, siendo constante la experimentación y la introducción en España de
las vanguardias y las innovaciones europeas.
Dentro de una gran nomina de artistas de las palabras,
Federico García Lorca es el más mediático. Su superlativo su compromiso
político y social y por su final trágico. Ese cuerpo que ha desaparecido en una
de las muchas fosas comunes. Pero antes nos dejo como legado obras magistrales en
verso como El romancero gitano, el Poema del cante jondo, u obras de
teatro como Yerma o La casa de Bernarda Alba.
La zapatera prodigiosa es una obra teatral trata de la
infelicidad en una mujer joven, casada con un zapatero bastante mayor que ella.
Insatisfecha, se refugia en la fantasía, imaginándose el cortejo de varios
mozos, mientras hace la vida imposible a su marido, que finalmente huye. Ahí es
donde la zapatera ve la realidad, áspera y yerma, rodeada de babosos como el
alcalde del pueblo, empezando a añorar al recuerdo de su zapatero.
En la obra se experimenta con el cruce de la farsa y la
tragedia. Porque a pesar de ser una obra cómica, tanto en el tono y el
ambiente, el tema es más propio de la tragedia, así como la estructura. Las
chanzas entre la pareja y los chascarrillos de las vecinas y beatas ocultan el
verdadero sentido de la obra, que es el conflicto entre fantasía y realidad.
El estilo es perfecto. Un conocimiento profundo del uso del
texto, otorgándole al texto belleza, y ese toque popular y andaluz que buscaba.
Sin embargo, en ocasiones el experimento no funciona, y la farsa vence al
drama, que pasa desapercibido. Y aunque es un libro muy agradecido de leer, no
es una comedia desternillante, ni quiere serlo.
Los personajes son simples, como la trama, y bastante
planos. Es una obra destinada para el público popular, alejado de la burguesía.
No se complica con monólogos ni conversaciones filosóficas.
El final, tiene su tinte original en la aparición del
titiritero, pero por lo demás, es bastante previsible. Ni siquiera hay una
moraleja o una conclusión que nos haga reflexionar sobre la obra.
Lo mejor: La belleza del texto, que hace fácil la lectura.
Lo peor: El dramatismo es devorado por la farsa.
Valoración: 7’3. Muy buen libro bastante recomendable de
gran estilo que falla en el contenido.
La verdad es que no lo he leído, y eso que adoro al Feder (llevo tiempo queriendo hacer crítica del Romancero calorro), pero habré de hacerlo. Y lo mismo con La casa de Bernarda Alba. Porque Yerma es, junto con Luces de Bohemia, una de las obras más perfectas del teatro español, para mi gusto.
ResponderEliminarEl teatro en España ha sido un genero que ha deslumbrado. Lope, Calderón, Tirso de Molina, Zorrilla, Valle-Inclán, Lorca...
ResponderEliminarEs indiscutible que las dos son de las mejores, aunque la competencia es enorme.