lunes, 8 de abril de 2013

Patrick Süskind - El Perfume (1985)




"Podía hacer todo esto cuando quisiera; poseía el poder requerido para ello. Lo tenía en la mano. Un poder mayor que el poder del dinero o el poder del terror o el poder de la muerte; el insuperable poder de inspirar amor en los seres humanos.”

Grenouille. En torno a este personaje gira absolutamente todo en El Perfume (1985) la obra más famosa del novelista y guionista alemán Patrick Süskind. También fue guionista de El Contrabajo, un conocido monólogo. Pero entremos en materia.

Como ya he mencionado, toda la novela gira en torno a su protagonista: Jean-Baptiste Grenouille, el hombre (!) con el mejor olfato de todos los tiempos. Esto, a mí por lo menos, me fascina en un primer momento: no, no lo de que tenga el mejor olfato de todos los tiempos, sino el hecho de que todo gire en torno a alguien como Grenouille, alguien que es, al fin y al cabo, un monstruo. Es una novela sobre Grenouille, sobre un psicópata. Pero ojo, no un psicópata entendido sólo como el asesino, sino como alguien que está fuera de la sociedad, más allá de la moral.

viernes, 5 de abril de 2013

Jun'ichirō Tanizaki – La madre del capitán Shigemoto (1949)



 “En lugar de tenerla esperando su muerte, él se consideraría muerto desde ese momento, y consagraría su vida a alegrar la de ella”

[Oye, ¿cómo se hacía esto? ¡Que no me acuerdo! ¿Qué? Ah, ¿ya está el micro abierto? Jo, voy, voy. No me metáis prisa. A ver…]

¡Hola! ¿Me recordáis? Sí, soy yo. Spartan George ha vuelto a daros la plasta. Lo siento, sé que los días sin mí se han hecho cortos. Pero no todo es felicidad en esta vida, tendréis que soportarme como a una nube cargada de lluvia en forma de palabras. Que no iba a dejar solos a mis compañeros que tan bien lo han hecho estos meses, jo. Bueno, vamos a ello.

Os traigo, como vuelta a mi mundo de crítica, una novela de la que no sabía absolutamente nada hasta hace dos semanas. Nada de nada. Estaba por la biblioteca buscando algo de… ya ni me acuerdo de quién. ¿Simak? Probablemente. El caso es que me topé con un libro cuyo título me atrajo horrores: La madre del capitán Shigemoto. Lo cogí. “Jun'ichirō Tanizaki”. Vaya, literatura japonesa. Hmm, del siglo XX… Echémosle un vistazo.


martes, 2 de abril de 2013

I Taller literario "Versos y acordes"





Vamos a ver... Por si alguno de los seguidores no os habéis enterado y os interesa, os cuento brevemente, que no quiero spammear el blog.

Se me ocurrió la idea, y viendo la acogida que ha tenido la llevaré a cabo, de dar clases de introducción a la poesía y a letras de canciones. Básicamente se plantean en principio un total de 10 sesiones (cinco de poesía y cinco de lyrics) de 45 minutos cada una, más o menos. Las sesiones se celebrarían los viernes, y nos reuniremos a eso de las 16:20 de la tarde en la salida del metro de Vicálvaro, siendo la primera sesión el viernes 12.

Como 10 sesiones quizás sean muchas, sobre todo para concertar horarios (serían más de dos meses) haremos sesiones dobles de cerca de hora y media (como buena parte de las sesiones estaremos escribiendo, y tendrán parte de tertulia, pesado no se hará), lo que nos dejaría un curso de cinco semanas, más fácil de cuadrar.

En cuanto al apartado del dinero... En un principio pensé en cobrar el curso, aunque luego me decidí a hacerlo gratis, "por amor al arte". Sin embargo, algunos me han recomendado que lo cobre, y sé que muchos os sentiríais "en deuda" conmigo si lo hiciera gratis... He decidido establecer un precio mínimo, negociable incluso, de 5-10 euros el curso completo. Como sois en general personas en las que confío por completo, y repito que esto me da igual cobrarlo que no cobrarlo, me lo pagaréis al término de la primera mitad del curso o al final de este: si os ha gustado y creéis que os ha servido para algo, me pagáis; si no, no. Así de sencillo. También os permito pagarme en especias (aka. "con discos de segunda mano que me compréis en La Metralleta").

A los interesados en apuntaros, podéis decírmelo por aquí.

Necesito confirmación de asistencia antes de la semana que viene, para saber cómo y dónde vamos a reunirnos y demás.

En fin, cierro ya. Espero que esto os haga tanta ilusión como a mí y que el curso sea una oportunidad para que nos veamos algunos de los que de por aquí no nos vemos tan a menudo como me gustaría.

Aprovecho la oportunidad para avisar de que pronto, muy pronto, volveré con nuevas críticas al blog que tan magníficamente han mantenido mis compañeros en mi ausencia.

Allez-y, mes ami!

Buenas tardes, y buena suerte.

lunes, 1 de abril de 2013

Ernest Hemingway - Islas a la deriva (1970)




Puede que sea apenas lo bastante hijo de puta para ser un buen escritor.


Pocos personajes literarios del siglo XX han sido tan carismáticos como el estadounidense Ernest Hemingway. Íntimamente unido a nuestro país desde que fue corresponsal en la Guerra Civil, aventurero, juerguista y uno de los intelectuales más reconocidos de su tiempo, siendo protagonista de la Generación perdida que vivió el período de entreguerras. Pero en sus últimos días la leyenda se hace carne. Totalmente desencantado, se refugia  en la isla de Cuba, donde sufrió varios problemas de salud como depresión y principio de alzheimer. En ese tiempo, antes de dispararse con una escopeta a si mismo en 1961, escribió el novela corto, que fue el ganador del Premio Pullitzer, El viejo y el mar; recibió el Premio Nobel en 1954 y escribió la novela que les presento, Islas a la deriva, que fue publicada póstumamente en 1970.


Si en El viejo y el mar podemos ver a un Hemingway enfrentado a su destino, al que sólo puede resignarse, aquí el destino le destroza por completo. El protagonista, Thomas Hudson es un hombre retirado en una isla donde disfruta de la vida tranquila y de la pintura. Sus tres hijos le visitan por sus vacaciones, acompañados por amigos de su padre como el escritor Roger. Pero llega toda felicidad es efímera y el mundo de Hudson queda finalmente a la deriva, sufriendo terribles acontecimientos.

viernes, 22 de marzo de 2013

Enrique Jardiel Poncela - Tres proyectiles del 42 (1944)




Vivir es lo más antihigiénico que existe, porque de vivir se muere todo el mundo


Si algo podemos decir de Enrique Jardiel Poncela, uno de los grandes cómicos que ha parido este país, es que no sabes lo que te puedes encontrar en el escenario. Puede aparecerte de la nada un hombre sin cabeza, o un hombre que se confiesas como un asesino por agradecimiento. Rozar el absurdo, pero sin ser grotesco ni caer en el sinsentido. Porque aunque parezca mentira, lo tiene. Al final lo tiene.


Este hombre, autor de obras tan reconocidas como Los ladrones somos gente honrada o Eloísa está debajo de un almendro, murió cuando apenas había rebasado los cincuenta, totalmente arruinado y olvidado. Había vivido enfrentado a la censura y a la crítica que no le perdonó que atacase con dureza y alguna dosis de sarcasmo al teatro burgués imperante en la época. Poncela les acusó de aburridos, y frente al inmovilismo que recibían el beneplácito los críticos, arrancaba carcajadas y ovaciones entre el público, con una premisa por estandarte. Ser imprevisible. Sorprender continuamente al espectador.


jueves, 14 de marzo de 2013

Orson Scott Card - La voz de los muertos (1986)


“Le maté —pensó —. ¿No lo ve? No merezco consuelo. Quiero sufrir todo el dolor posible. Es mi penitencia, mi restitución y, si es posible, mi absolución; ¿cómo sino podría lavar mis manos de sangre?"

Ningún apasionado de la Ciencia Ficción que se precie puede presumir de serlo sin haber leído El Juego de Ender. La fama de esta novela sobrepasa los límites del más estricto frikismo y se expande hasta los lectores menos asiduos al género. Sin embargo, por algún motivo desconocido son pocos los que continúan la historia de Ender Wiggin más allá del primer volumen.

La voz de los muertos es la continuación del mundo después de Ender y la novela que os traigo hoy para romper esa tendencia y descubrir a Orson Scott Card en su faceta menos conocida, la de la sociología.