
“Se te pedirá que cometas el mal allí donde vayas. Es la condición básica de la vida, has de violar tu propia identidad. En algún momento, toda criatura viviente se ve obligada a hacerlo”.
Nada más terminar Fahrenheit 451, me quedé con ganas de más ciencia ficción de mediados del siglo. Y como tenía esta novela corta de Dick a mano, y hacía tiempo que no la leía, le hinqué el diente (colaboró el hecho de que la tenía en inglés, y siempre se agradece poder leer algo en su idioma original) sin más dilación. El caso es que la terminé y me pareció tan genial como la primera vez. Pero como sé que hay gente que no piensa así (el otro día, sin ir más lejos, en una página de crítica que respeto bastante, vi que la suspendían sin reparos), pues intentaré aclarar el por qué me parece tan buena.




