“Pórtate como un hombre, joven Ridley. Por la gracia de Dios, encenderemos hoy en Inglaterra tal hoguera que confío en que nunca se apagará”.
Hace unos días, murió Ray Bradbury. La noticia pasó desapercibida de una forma apabullante en los medios de comunicación (o eso me pareció a mí, que solo vi un obituario en El Mundo, pero ninguna mención en telediarios o en otros medios), cosa que es bastante desalentadora. Un auténtico genio de la ciencia ficción dejaba el mundo y a nadie parecía importarle, todos estábamos mucho más preocupados por el comienzo de la Eurocopa y chorradas así (sin ánimo de ofender a los futboleros, me parece una afición muy respetable). Me consuela saber que, al menos en este blog, sí que tuvimos unas palabras para el maestro, despidiéndole y prometiendo un pequeño homenaje. Y qué mejor homenaje para un escritor que rendirle culto leyendo y hablando de su obra por excelencia,
Fahrenheit 451.