lunes, 1 de abril de 2013

Ernest Hemingway - Islas a la deriva (1970)




Puede que sea apenas lo bastante hijo de puta para ser un buen escritor.


Pocos personajes literarios del siglo XX han sido tan carismáticos como el estadounidense Ernest Hemingway. Íntimamente unido a nuestro país desde que fue corresponsal en la Guerra Civil, aventurero, juerguista y uno de los intelectuales más reconocidos de su tiempo, siendo protagonista de la Generación perdida que vivió el período de entreguerras. Pero en sus últimos días la leyenda se hace carne. Totalmente desencantado, se refugia  en la isla de Cuba, donde sufrió varios problemas de salud como depresión y principio de alzheimer. En ese tiempo, antes de dispararse con una escopeta a si mismo en 1961, escribió el novela corto, que fue el ganador del Premio Pullitzer, El viejo y el mar; recibió el Premio Nobel en 1954 y escribió la novela que les presento, Islas a la deriva, que fue publicada póstumamente en 1970.


Si en El viejo y el mar podemos ver a un Hemingway enfrentado a su destino, al que sólo puede resignarse, aquí el destino le destroza por completo. El protagonista, Thomas Hudson es un hombre retirado en una isla donde disfruta de la vida tranquila y de la pintura. Sus tres hijos le visitan por sus vacaciones, acompañados por amigos de su padre como el escritor Roger. Pero llega toda felicidad es efímera y el mundo de Hudson queda finalmente a la deriva, sufriendo terribles acontecimientos.


Hudson y Roger son dos personajes que se complementan a la perfección, siendo facetas del propio Hemingway. Hudson , apura un retiro envenenado, y que sólo el alcohol puede aliviar. No olvidemos que Hemingway también tenía problemas con la bebida. Si algo hacen los personajes es beber y beber, estando el alcohol presente continuamente en la novela, siendo un bar de La Habana el escenario de las mejores letras de la novela. Para el escritor, emborracharse tiene una función purificadora sobre los males de los hombres y lo enfatiza en frases como:

“Lo único que os salva es que seguís bebiendo”


 -¿Y qué es lo que necesitas, desgraciado? Emborracharte, que es lo que a buen seguro estás haciendo sin darte cuenta. No hay forma posible de alcanzar lo que quieres y nunca, nunca más, tendrás lo que deseas. Pero existen medidas paliativas a tu alcance. Adelante, procúrate alguna."

Roger se centra en su figura como escritor. Es un hombre que se muestra totalmente corrompido por la vida que le ha superado. Intenta seguir el camino correcto pero se muestra incapaz de seguirlo:


"-Hay mucha gente que no te clasificaría entre los buenos […] –No lo soy. Ni lo pretendo. Pero quisiera serlo. Estar en contra del mal no indica que sea bueno. Esta noche estaba en contra del mal y después el mal se apoderó de mí, yo mismo era un diablo."


La obra tiene como estructura una división de tres partes, cada una relacionada con un escenario distinto que influye bastante sobre la trama y los personajes. No es lo mismo estar disfrutando de los placeres de una isla paradisíaca que persiguiendo a nazis en un barco. Quizá algo de lo que carezca la novela es algo de coherencia entre las distintas partes. Posiblemente le falte a la novela alguna revisión para pulir algunos defectos. Hay que decir, que la novela es póstuma


La narración, como corresponde a Hemingway, es densa y las oraciones son complejas y largas. Destacan los monólogos, pero por encima de ellos están las distintas conversaciones. Gracias a la información que aporta el norteaméricano podemos hacernos una idea de lo que pasa sin necesidad de descripciones. No olvidemos que el bueno de Ernest era sobre todo un hombre de acción. Hasta en su propia muerte.


Lo mejor: Como buen representante de la generación perdida, sabe como reflejar en las páginas los problemas humanos que rodean al protagonista y compartirlos con el lector. La escena del bar. La escena de pesca, referencia a El viejo y el mar.


Lo peor: Falta de coherencia y algún detalle sin pulir. Hay que tener en cuenta que la novela es póstuma.

Nota: 7.8

2 comentarios:

  1. Lo poco que he leído de Hemingway me ha encantado, así que seguro que no decepciona. Pinta interesante :)

    Por cierto, "El viejo y el mar" es una novela corta, creo que se te ha colado una errata. Si fuera un relato corto no pasaría de 10 páginas :P

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  2. Error subsanado. La verdad es que ambas novelas están bastante relacionadas. En la escena también hay una escena de pesca muy similar a "El viejo y el mar".

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