sábado, 13 de abril de 2013

Clifford D. Simak – Estación de tránsito (1963)



 “Así era como ocurría con el hombre; siempre había sido así. Había llevado el terror consigo mismo. Y aquello ante lo que siempre se había sentido aterrorizado era él mismo”.

Hace poco leí, en un recopilatorio de ciencia ficción, a un prologuista que afirmaba que Bradbury era el poeta de la ciencia ficción; Asimov, el científico; y Clarke, el metafísico. Siguiendo con esa analogía, sin duda habría que emprender una búsqueda del “filósofo” de la ciencia ficción, un puesto que podrían reclamar mitos como Philip K. Dick o George Orwell. Pero si tengo que elegir al filósofo por excelencia, al filósofo con mayúsculas del género, no lo pensaría dos veces: Clifford D. Simak.

A día de hoy solo he leído dos libros de este autor: El planeta de Shakespeare, y el que hoy nos ocupa. Con el primero, se convirtió automáticamente en mi autor de ciencia ficción favorito, por delante de cualquier otro, y he tardado muchísimo en volver a leerle por dos motivos: el primero, que no es sencillo encontrar sus obras (es probablemente el escritor más injustamente desconocido de la historia) y, en segundo lugar, porque temía que me decepcionara.


Y la verdad, en cierto modo ha sido así, aunque no por eso ha bajado ni medio milímetro del pedestal literario en que le tengo puesto. Estación de tránsito, galardonada con un Premio Hugo en el año ’64 (el Nebula no comenzaría a concederse hasta un año más tarde) es la obra más conocida de este periodista de Wisconsin obsesionado con el estudio sociológico y psicológico de los personajes, y con la inclusión de elementos fantásticos y populares en un mundo de fantasía (como ocurre en El planeta de Shakespeare; en serio, no en vano es el libro de sci-fi que más valoro… algún día os diré por qué). Y la verdad es que es prácticamente la única obra conocida de Simak, lo cual es una pena.

Me gustaría que os enfrentarais a la novela sin saber absolutamente nada de ella, como hice yo, pero este blog no tiene ese cometido… Así que intentaré hacer una breve, muy breve sinopsis, para introduciros en ella. El protagonista es Enoch Wallace, un soldado superviviente de la Guerra civil de EE.UU., que vive en el hogar de su infancia… A mediados del siglo XX. Sí, Enoch tiene 124 años. Y no solo eso, sino que no aparenta más de 30. El secreto reside en la casa de su familia, convertida en una llamada “estación de tránsito”, lugar de paso para las especies inteligentes que viajan de un lugar a otro del universo, haciendo escala en el planeta tierra, y de la que Enoch es custodio y guardián. Y… ya me callo.

Lo interesante de Simak es, en primer lugar, cómo nos plantea una novela de ciencia ficción en un mundo completamente cercano a nosotros y al mismo tiempo abismalmente alejado. No estamos ante una obra que, preconizara un futuro que no se ha cumplido (como tantas obras futuristas que situaban su acción en los últimos años del siglo XX o primeros del XXI), sino que es un libro cuya trama tiene lugar en el presente del momento en que se escribe, en los años 60. Estamos ante un mundo perfectamente conocido, y al mismo tiempo ignoto, debido a la barrera infranqueable que separa a los terrestres de los alienígenas constructores de la estación.

La obra, tras una “introducción” en que uno de los personajes cuenta a otro la historia de Enoch, se centra ya en el personaje del guardián, y en la soledad que le acecha como humano alejado de los suyos, pero que tampoco puede sentirse plenamente identificado con los visitantes de la estación. Es un hombre con una vida monótona y mecánica, no carente de interés pero sí de emociones, que se debate en enormes conflictos internos referidos, por ejemplo, a su lealtad (“Un hombre solo, pensó. Un hombre solo no podía enfrentarse contra la Tierra y la Galaxia a la vez”).

El estilo es, por tanto, muy íntimo también, y muy cercano a la figura del protagonista, lo que puede hacerse un poco cuesta arriba, sobre todo en los primeros capítulos, y en algunos en que el ritmo flojea más. El resto de la novela, sin embargo, se lee sola, sobre todo conforme se acerca el final. Puedo prometer que desde hacía muchos, muchos años un final no me había tenido en tensión durante tanto tiempo (casi la última mitad de la novela me tuvo en ascuas) y de forma tan dura, para luego resolverse con una sencillez que, si bien es totalmente inesperada y sorprendente, no terminó de halagarme del todo… Es un buen final, ojo, pero hay algo que me chirría.

Pero el gran acierto de Simak, sin duda, igual que en El planeta de Shakespeare (aunque no tanto como en ella), es la filosofía que impregna cada párrafo, buscando hacer pensar al lector y concluir sus propias respuestas, que muchas veces no otorga. Son preguntas sobre el porqué de la existencia, la esencia de la humanidad y la civilización (“el pensamiento noble, el conocimiento y la erudición podrían constituir una cultura, pero no una civilización. Para ser verdaderamente civilizado debía haber algo mucho más sutil que el artilugio o el pensamiento”), o las diferencias que nos separan a unos de otros, al tiempo que critica ciertos aspectos de la sociedad o advierte contra los peligros de la guerra (que es una sombra constante a lo largo de toda la trama).

La obra, tengo que reconocerlo es una gozada… Pero no es perfecta. A pesar de lo buena que es, el ritmo puede resultar un tanto irregular, con pasajes absolutamente brillantes, y otras secciones más flojas, que hacen perder un poco el ritmo al lector. De ahí que me decepcione, en comparación con su otra obra (siento mentarla tanto, pero la comparación es inevitable, tendré que hacer la crítica cuando lo relea): ésta es buena, pero no perfecta. No brillante.

Y sin embargo, como podréis adivinar, es una lectura muy recomendada. Disfrutadla.

Allez-y, mes ami!

Buenas tardes, y buena suerte.

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LO MEJOR: el tono filosófico y las ideas que te propone Simak, así como la trama en general.

LO PEOR: el estilo a veces es un tanto árido, y la traducción un poco floja en algunos momentos, con estructuras o frases que se repiten.

VALORACIÓN: 8,25/10. Probablemente merezca más… Pero es que El planeta de Shakespeare es tan bueno que no me atrevo a subirle la nota a ésta.

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8 comentarios:

  1. Muy buena crítica. ¿Te atreves de situarlo por encima de Philip K. Dick?

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  2. ¿Con esta novela? No. ¿Como escritor? Sin dudarlo un momento (escribo esto mientras leo "Ubik", que me está pareciendo una maravilla).

    De hecho, mi ranking de escritores de sci-fi quedaría así, más o menos:

    1. Clifford D. Simak
    2. Arthur C. Clarke
    3. Philip K. Dick
    4. Douglas Adams
    5. Isaac Asimov

    Y en cuanto a novelas (aquí elegiré diez):

    1. "El planeta de Shakespeare" (Simak)
    2. "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" (Dick)
    3. "Cánticos de la lejana Tierra" (Clarke)
    4. "Dune" (Frank Herbert)
    5. "Hacedor de estrellas" (Olaf Stapledon)
    6. "La guía del autoestopista galáctico" (Adams)
    7. "Anochecer" (Asimov y Robert Silverberg)
    8. "2001: una odisea espacial" (Clarke)
    9. "Parque jurásico" (Michael Crichton)
    10. "El juego de Ender" (Orson Scott Card)

    La lista la acabo de pensar en un momento, puede que hubiera variaciones... Y hay obras míticas que no están porque no he leído, a lo mejor (como la saga de la Fundación de Asimov).

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  3. ¿Pones a Simak antes que todas esas potencias de la sci-fi? Recórcholis. Me lo apunto mucho.

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  4. ¿Pones quinto a Asimov en esa lista? Eres un hereje, sabes perfectamente que Asimov es Dios, aunque en cierto sentido tienes razón, Asimov es el científico de la Ciencia Ficción, pero no podemos olvidar el tono filosófico que también tiene su obra.

    Respecto a la crítica, me parece una obra interesante, muchas veces pensamos que la Ciencia Ficción tiene que ser en un futuro lejano, con espadas láser, naves espaciales y demás, pero también la Ciencia Ficción existe en el mundo cotidiano.

    Desde luego, es una crítica de una obra que me llama la atención, veré si puedo conseguir el libro y responder ya con argumentos.

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  5. Veamos... Sí, pongo a Simak por encima de todos esos mastodontes, PERO DESDE UN PUNTO DE VISTA PERSONAL. No olvidemos que la valoración y la lista son subjetivas... Y para mí, por todo lo que me transmite, Simak es el rey de la ciencia ficción.

    En cuanto a "Estación de tránsito", ya digo que es bueno, pero si os podéis conseguir "El planeta de Shakespeare", mejor que mejor.

    Y Javi, sabes que a Asimov, aunque le ponga el quinto (porque no me guste tanto su forma de escribir como la de los otros cuatro), le tengo un respeto enorme. Y sin duda es uno de los más grandes escritores de sci-fi de la historia ;) Y probablemente cuando me lea la saga de la Fundación suba puestos en la lista.

    Gracias por pasaros, chicos. Estaría guay ver vuestra lista de escritores :P

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  6. hel mejor libro de todos es la saga crepuesculo no conozco los otros que has puesto pero crepusculo tiene amor y terror y una bella historia (jajaja bella como la portagonista). seguro que ese tal assimov era un señor avurrido que lo he buscado en wijipedia y lo dice y hizieron una peli con Will Smit y era horrible y assimov y esos otros no estan al nibel de Stefanie Mayer LA DIOSA DE LA LITERATURA MUNDIAL pero esa es mi opinion claro jajaja besis

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  7. Hombre, Jorge es que si no te has leído el Ciclo de Trántor es normal que Asimov baje puntos. Y que conste que Asimov no es el único científico de los que habéis nombrado. Por ejemplo, Arthur C. Clarke era físico, y, sin irnos más lejos, en 2001 te explica la 2ª ley de Newton.

    Ah, y como siempre buena crítica.

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  8. No es que baje puntos, es simplemente que me resulta más atractivo el estilo y los temas que proponen otros autores. Pero jamás he negado que es un escritor magnífico (y joder, de hecho me encanta xD), y sé que las que me faltan por leer suyas son las mejores :)

    Por otra parte, no he dicho que sea el único científico, digo que le llaman "el científico de la ciencia ficción" (igual que a Osamu Tezuka le llamaban "el dios del manga"), por la enorme carga de divulgación que tienen sus obras. Por supuesto que Clarke, aunque no tenga ese afán divulgativo (lo tiene, pero no tanto), también era científico y, de hecho, la órbita geoestacionaria en base a la que funcionan hoy en día los satélites es invento suyo, si no recuerdo mal. También fue el primero en predecir la habitabilidad de Europa (el satélite joviano), por ejemplo... En fin, que científicos hay muchos en la sci-fi, pero Asimovs es el Científico, por excelencia.

    Como siempre, muchísimas gracias por pasarte ;)

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