viernes, 27 de abril de 2012

Haruki Murakami - El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (1985)



“El corazón no se usa. El corazón está ahí y basta. Es como el viento. Es suficiente con que puedas sentir su latido”

Debo comenzar diciendo que nunca habría llegado a Murakami si no fuera por las críticas del compañero y guía Jorge (Spartan George por estos lares). Y por ello estoy enormemente agradecido.
No tendría sentido que volviera a hablaros de su vida. Ya se hizo aquí, así que diré, a modo de introducción, que El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas (1985) fue la novela previa a su libro de éxito: Norwegian Wood. Debido a que esta es la primera obra que leo del autor nipón, no puedo hablar de su trayectoria, pero en ella se aprecia un claro talento que tarde o temprano tendría que ser reconocido. Lo único que me extraña es que ese reconocimiento no le llegara con El fin del mundo.

lunes, 23 de abril de 2012

William Shakespeare – Julio César (c. 1599)



“El mal siempre sobrevive a sus autores; en cambio, el bien a menudo se entierra con sus huesos”.

Pensaba hoy traeros la crítica de La espada rota, de Poul Anderson (que he terminado hace cosa de una hora), pero he recordado que tenía esta otra pendiente desde hace un par de semanas. Y como hoy es el Día del Libro, San Jorge (mi santo, ya de paso) y se supone que Shakespeare murió este día, según el calendario juliano (aunque según el gregoriano murió el 3 de mayo que, por casualidades de la vida, es mi cumpleaños. Está claro que soy de signo ilustre para las letras), pues es un bonito y humilde homenaje, espero, este análisis que traigo.

viernes, 20 de abril de 2012

Javier Negrete – La amada de los dioses (2003)



«Aquel a quien los dioses aman muere joven» - Menandro, fragmento 111

Dije que Javier sería el primero en repetir por triplicado en el blog y, para que veáis que a veces cumplo mis promesas, así ha sido. Y con una novela bastante inusual, por otra parte.

Desde que existe la literatura, existe la literatura romántica (en el sentido más noño del término) y de amor. Y poco después de que surgiera ésta, nació ya su hermana censurada, la literatura erótica (ahí tenemos la poesía de Safo, de hace más de dos milenios), que siempre ha sido un poco marginada… Hasta que se publicó Lolita, de Nabokov, y Kubrick la adaptó al cine, el género no logró llegar a un público mayor y gozar de una aceptación más general. Y aún entonces, muchas veces se considera que los que leen obras eróticas son unos salidos (algunos lo son, desde luego… Yo, sin ir más lejos); entre otras cosas, porque muchas veces se confunde literatura erótica con pornográfica. Pero desde luego, es innegable que en el género hay auténticas joyas, y hoy quería descubriros una de ellas.

viernes, 13 de abril de 2012

Haruki Murakami – After Dark (2004)



“A medianoche el tiempo transcurre de una forma especial. […] Y es inútil oponerse a ello”.

Hasta hace un par de meses no había leído nunca nada de Murakami. Me lo habían recomendado, y lo había buscado en varios sitios, pero sin éxito. Y ahora, gracias a tan solo dos de sus obras, ambas prestadas por compañeros de este blog (Vero me dejó Sauce ciego, mujer dormida, y Adri, la que critico hoy, After Dark), se ha convertido en uno de mis escritores favoritos.

domingo, 8 de abril de 2012

Gonzalo Giner- El Sanador de Caballos (2008)



“Y la montaña sudará sangre, gloria y amor”

Hoy os traigo una novela de amor. Entre un hombre y una yegua. Pero no os asustéis. No hay zoofilia de por medio.

Gonzalo Giner, es un escritor bastante nuevo en el panorama de la literatura. El mismo afirma “me sigo considerando veterinario antes que escritor”. A pesar de esto su tercera novela, El Sanador de Caballos ha sido un rotundo éxito. Fue el resultado de una pasión por la historia por los animales, especialmente los caballos, a los que también hace referencia en su última novela El Jinete del Silencio. Aderezado esto por ciertas circunstancias familiares, entre ellas la muerte de su padre.

jueves, 5 de abril de 2012

Javier Negrete – La luna quieta (1991)



“¿Cómo puedes esperar sobrevivir cuando el propio universo camina hacia su muerte?”.

Como dije en la última crítica, hace ya tiempo que decidí que Javier Negrete es mi escritor favorito en toda la historia de la humanidad. Con diferencia. Por muchas razones que ya enumeré, entre ellas, su facilidad para pasar de un género a otro como quien cruza un paso de cebra con el semáforo en verde. Y por eso, será el primer escritor que tenga el honor de hacer doblete en el blog (Rothfuss no cuenta, porque sus dos obras pertenecen a la misma saga) o incluso, quizás, triplete cuando me termine La amada de los dioses.

domingo, 1 de abril de 2012

Javier Negrete – Buscador de sombras (2000)



“Tal vez un mundo en el que no se podía soñar fuese un mundo agonizante”.

Hace ya algún tiempo que decidí, sin dudarlo ni un segundo, que Javier Negrete era mi autor favorito. Durante algunos años, ha sido para mí un ídolo y paradigma de escritor (es una de esas personas gracias a las cuales me autoengañé para meter mi pluma de lleno en el mundo literario). Por varias razones. Es el claro ejemplo de cómo el esfuerzo te permite lograr lo que te propones, pero también de que si no aúnas esfuerzo con talento, no llegas a ningún sitio. También es un ejemplo claro de cómo hacer una literatura de calidad maravillosa infravalorada por el público general. Porque si preguntas por ahí quién es Dan Brown, o J. K. Rowling, probablemente encuentres a muchas personas que te lo digan. Si preguntas por Javier Negrete, el cisma de población que le conoce se reduce drásticamente.

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