viernes, 9 de noviembre de 2012

Terry Pratchett – El color de la magia (1983)


 “Algunos piratas conseguían la inmortalidad por sus grandes crueldades o proezas. Otros conseguían la inmortalidad gracias a una gran riqueza amasada. Pero el capitán había decidido mucho tiempo antes que quería alcanzar la inmortalidad por no haber muerto.”

Un mago renegado e incompetente. Un turista despistado. Un equipaje peligroso y tremendamente protector para con su dueño. Héroes poco lúcidos. Trolls. Dríades. Dioses aburridos. Jinetes de dragones. Un mundo sostenido por cuatro elefantes que a su vez están sostenidos por una gran tortuga sideral. Un escritor que cultiva un ácido humor británico, y que se ha convertido en el segundo autor de ficción más vendido en su país. Una saga de fantasía diferente. 38 novelas publicadas en esa saga. Éxito. Mucho éxito. Y por supuesto, la aparición estelar de La Muerte.

Eso podría ser un bonito resumen de lo que supone la novela que hoy os traigo, y todo el trasfondo que la rodea. Pero hay más, mucho más. Y es que no en vano Terry Pratchett (Sir Terry Pratchett, mejor dicho) es uno de los autores ingleses con más éxito de la historia de su literatura, con más de 60 novelas publicadas desde 1971, cuando solo contaba con 23 años. Echad cuentas. Venga, hacedlo… Sí, nos sale a cerca de novela y media publicada por año, y la mayoría de ellas pertenecen a su exitosa saga de Mundodisco, una suerte de parodia de obras de este género como Dragonlance, donde se combinan de forma brutal la fantasía y el humor. Algo así como lo que haría Douglas Adams con la ciencia ficción en su Guía del autoestopista galáctico, solo que en una obra mucho más dilatada.

La saga se abre con El color de la magia, que utiliza una excusa un tanto (bastante quizás) “cutre” para hilvanar el argumento, que quizá por eso funciona tan bien: un turista llamado Dosflores llega a Mundodisco, decidido a visitar sus maravillas y, por algún motivo, el mago fracasado Rincewind termina convirtiéndose en su compañero e improvisado guía. La inocencia de uno y la picaresca del otro les llevarán de un lugar a otro del mundo, pasando por multitud de peligros y rodeados de personajes entrañables como Hrun el Bárbaro, Bel-Shamharoth o alguien tan simpático como La Muerte (que tiene algunas de las apariciones más geniales de toda la obra).

El libro combina la fantasía ligera de autores como Tolkien con ese humor inglés tan absurdo, sofisticado y surrealista, que le da una enorme agilidad a la narración. Dioses, dragones, magos, héroes, trolls, presencias místicas… Todos ellos se van dando cita en situaciones cada vez más extrañas y patéticas, que llevan a un colofón final bastante curioso, impactante, totalmente abierto y que supone una absoluta y total mortificación para el lector que no tenga el segundo libro.

Y la verdad… No tengo mucho más que decir, salvo que me extendiera durante horas sobre la obra. Un argumento sencillo pero eficaz, llevado de maravilla; personajes y situaciones interesantísimas; un estilo ágil y mordaz, muy ameno; y un final realmente demoledor… para quien no ha leído el segundo, repito.

Por cierto, me he enterado de que hay versión telefilme de la obra... Pero prefiero no indagar mucho más al respecto. No de momento, al menos.

“– Pues que te den por culo –dijo La Muerte.”

Pues eso. La Muerte ha hablado. Dejad de leer ya esta maldita crítica y poneos con el libro. ¿A qué esperáis?

Allez-y, mes ami!

Buenas tardes, y buena suerte.

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LO MEJOR: los personajes (La Muerte, sobre todo). El tono humorístico. La escena en la que aterrizan (literalmente) en otra dimensión. Todo.

LO PEOR: que necesito leer el segundo. Ya.

VALORACIÓN: 9/10. Prefiero ser cauto con la nota, aunque sea una de las mejores obras que he leído en mucho tiempo. Veremos cómo avanza la saga.

3 comentarios:

  1. Joder, menuda pinta tiene.
    Pregunta puñetera ¿Al nivel de Patrick Rothfuss?

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  2. Es absolutamente cojonudo. Y sí, está al nivel de Rothfuss, aunque no podría decir cuál es mejor... Patrick me gusta más, pero son estilos muy diferentes, no se puede comparar.

    Hoy en día, de hecho, a ambos se les considera, junto con George R.R. Martin, los mejores escritores de fantasía vivos (y para mi gusto, ambos superan a Martin).

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  3. En mi humilde opinión, Pratchett es lo mejor que existe en cuanto a fantasía se refiere.

    Habiendo leído a Tolkien, Martin y Rothfuss, y alguno que otro más, como el genial Sanderson, sólo me queda decirte, Adrián, que ni esperes: lee a Pratchett. Se lee rápido y con mucho disfrute. Es el mejor.

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