martes, 11 de abril de 2017

Roberto Saviano - CeroCeroCero (2013)




Respeto: palabra manchada por el uso que de ella hacen las mafias de todo el mundo. Imitadas por las bandas juveniles más dañadas y crueles. Respeto. Lo gritan las Maras centroamericanas cuando machacan hasta hacerle sangre a un nuevo afiliado. Respect. Lo silbean unos gangsta-rappers gordos, cargados de oro y rodeados de chicas contoneándose. Respeto hermano. Sin embargo, esta palabra violada y ridiculizada sigue significando algo esencial. La certeza de tener, por derecho, un lugar en el mundo y entre los demás, dondequiera que uno se encuentra. Hasta en la nada de un agujero bajo tierra o en el vacío de una celda de aislamiento.

La droga siempre está presente en nuestra sociedad actual. No respeta diferencias en lo referente al sexo, a la edad, a la clase social o a la nacionalidad. Todos podemos ser adictos a ellas, desde un ejecutivo de una multinacional que necesita soportar mejor el estrés, al joven situado a tu lado que quiere estar a tope en la discoteca. Todo el poder de la droga se ha mantenido inalterable a pesar del bombardeo de anuncios antidrogas de las grandes incautaciones policiales y también a de verdaderas guerras contra grandes imperios criminales que llegan a ser más poderosos que estados nacionales.

Roberto Saviano vive entre escoltas desde que decidió escribir la celebrísima Gomorra sobre la mafia italiana. El hombre sabe que está condenado a muerte y a que no volverá a tener una vida normal. El siguiente reto que se ha marcado es examinar el poder de la cocaína en la sociedad. Saviano ha investigado su producción, su transporte, su venta y las luchas que ha provocado. Y, lo más importante de todo, su relación con el poder.


Las historias de la coca son muy frecuentes y están disponibles para todo el mundo que quiere acceder a ellas. En el periódico hay cada día una noticia sobre asesinatos de los cárteles mexicanos, la serie Narcos sobre Pablo Escobar ha sido un éxito arrollador y también por la prensa podemos tomar ciertas conclusiones sobre como se comportan las mafias italianas y rusas. En un ámbito nacional, todos sabemos que España, por su clima y por su situación geográfica, es la principal ruta del polvo blanco para llegar a Europa.

Saviano no busca conspiraciones ni algo enrevesado. El italiano simplemente nos va contando las historias que rodean a la cocaína, siendo muchas de ellas de dominio público aunque hayan sido tristemente olvidadas. Como el mismo autor dice:

El riesgo es creer que la realidad, la verdadera, la palpitante, la determinante, está completamente oculta.

Tampoco se limita a contar los hechos, sino que extrae conclusiones. Saviano tiene claro que la cocaína es un negocio, el que más dinero mueve en el mundo según él. Con la ventaja añadida que se puede estirar sin romperse. La cocaína mueve a una parte no poco importante de la economía mundial. El dinero se blanquea en los bancos y supone un capital fundamental para su funcionamiento. Saviano relata numerosos escándalos y muestras de corrupción que llegan a muchas empresas patrocinadas por las distintas mafias.

También narra los años de plomo de Colombia de los tiempos de Escobar y las guerrillas, o como el narcotráfico se convirtió en la guerra sin cuartel que ha infestado México y que ha convertido a sus narcos en hombres conocidos en todo el mundo como el Chapo Guzmán.

No busca estadísticas complejas, no advierte de su uso pernicioso o de sus efectos sobre la salud; para Saviano lo que importa es como transforma la vida a la gente por su comercio, porque la coca es ante todo poder. Por eso un granjero se convierte en el líder de la guerrilla, por eso los agentes de la DEA son castigados de forma cruel, por eso se explica que los soplones puedan volver a congraciarse con la mafia o como un mafioso ruso ha conseguido más poder que Al Capone, domina la economía de Europa del Este y es totalmente intocable.

Al hilo de las narraciones, Saviano se permite pequeñas reflexiones sobre su exilio de Nápoles, además de sobre la propia droga y su influencia. Sirven como transiciones breves entre capítulos, aunque en ocasiones pueden resultar demasiadas dispersas.

Las historias enganchan al lector y le entretienen sin que pierdan su fuerza informativa. En ocasiones, Saviano exagera con el dramatismo, aunque más por su lado personal como cuando recuerda a como Nápoles le ha condenado a muerte. No hay diálogos y no tiene apariencia de novela; la obra es un continuo monólogo del autor que en ocasiones se puede hacer pesado. Pero las historias están bien contadas, y cuando no se pierde y se centra en los hechos, consigue desenmascarar abrirnos los ojos ante varias facetas sobre la coca y su comercio.

CeroCeroCero es un documento magnífico para entender la guerra de la droga y todo lo que representa como negocio. En ocasiones mezcla los personal, pero en todo momento es revelador y valiente, para dar al lector otra cara de la cocaína distinta a la  que la que se da oficialmente.

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¿Tengo que leer esto?: Sí, si estás interesado en el mercado de la cocaína.

Si tuviera que quedarme con un momento, ¿cuál sería?: El pasaje de un granjero llamado El Mono convirtiéndose en jefe de unas fuerzas armadas colombianas; o como un antiguo chivato de la mafia se siente traicionado por las autoridades y vuelve al redil de la mafia.

¿Dónde debería leerlo?: En la selva colombiana, el desierto de Sinaloa o en un puerto europeo.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: La referencia más similar es Gomorra. El mismo autor se condenó por una obra que ha sido adaptada a la televisión y al cine.

Última posdata

Los hombres pasan, los ejércitos se disgregan, pero la coca queda. Ésta es la síntesis de la historia colombiana.

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