sábado, 23 de junio de 2012

Fíodor Dostoievsky - El Jugador (1867)



Estoy mucho peor que un mendigo. ¡Nada de eso! Sencillamente estoy perdido.


¿Quién no ha jugado alguna vez? Todos lo hemos hecho. Todos hemos usado objetos, e incluso personas para diversión nuestra. Y llega un momento que nos obsesiona, nos captura, nos atrapa en un círculo del que no podemos escapar. Podemos negarlo, pero es así el juego se ha convertido en una necesidad.

Eso lo sabe muy bien Fiodor Dostoievsky, el gran representante del realismo ruso junto a Tolstoi. Su turbulenta vida estuvo marcada por padres alcohólicos, conspiraciones antizaristas, trabajos forzados en Siberia y problemas económicos. Su literatura, como el caso de Los Hermanos Karamazov Crimen y Castigo, es un reflejo de su vida. Su afición al juego, principal causa de sus problemas económicos, fue reflejada en El Jugador. Como curiosidad, Dostoievsky tardó 27 días en escribirlas, estando bajo presión debido a deudas de juego.

Sin dudas la obra es en su casi totalidad autobiográfica, siendo inspirada en un viaje por Europa, donde se enamoró de Apollinaria Suslova, relación turbulenta basada en celos y derroche, sobre todo en el casino.

Alexei Ivanóvich es un preceptor de la familia del general Zagorianski, aristócrata ruso arruinado, con sus propiedades hipotecadas por el francés Des Grieux. Para soldar su deuda necesita la herencia de su tía, más conocida como La Abuela, gravemente enferma. Con sus deuda saldada puede conseguir la mano de Madame de Cominges.

Por otro lado, Alexei está enamorado de la voluble Polina Alexandrova. Ambos personajes representan a la relación entre Dostoievsky y Apollinaria, el mismo nombre de la fémina lo delata. La adoración por ella es lo que le lleva al juego, al verse comprometido a buscar dinero para su amada. Pero pronto es el juego el que se vuelve cada vez más importante.

Los personajes tienen un carácter y un estatus concreto. El protagonista atormentado, el aristócrata arruinado, la amada que juega con el corazón del protagonista, la aristócrata altiva y soberbia, el presuntuoso francés, como no, que mira a todos por encima del hombro, creyendo que tiene el poder sobre todos. Muy típico del realismo.

La narración es en primera persona, siendo la mente brillante, pero confusa y torturada de Alexei, o deberíamos llamarle Fiodor, la que nos cuenta la historia según su visión de sus hechos. Es el propio ludópata el que nos relata como se volvió adicto, con toda la ironía y amargura del que lo ha sufrido.

El estilo es rico y cuidado, pero pesado, con varios galicismos, típicos también en los autores rusos. Pocas veces, por no decir ninguna, desaparece la elegancia en el lenguaje, aún en los momentos más dramáticos. El ritmo es lento, aunque existen giros arguméntales que dotan de agilidad a la obra, y suelen sorprender, por lo menos a mí.

El final es realismo puro y duro. Se manifiesta el drama moral en el que vive el protagonista. Se ve la sordidez de su vida, de la que es prisionero. Sin embargo, hay cierta esperanza ciega. O simplemente un grito desesperado en busca de luz en la oscuridad: ¡Mañana, mañana acabará todo!


Lo mejor: El tratamiento psicológico del protagonista, que en realidad es él mismo. Y el tratamiento del argumento.

Lo peor: A pesar de su brevedad, puede ser muy pesada.

Nota: 10/10. No es accesible a todas las personas, ya que puede ser muy pesada. Pero sí te interesa el juego, los dramas morales, es una obra tan perfecta como breve.

4 comentarios:

  1. A Dostoievsky le tengo un tanto pendiente. Intenté leerme "Crimen y castigo" en su día, pero los autores rusos en general, me resultan muy arduos. Y el realismo ya ni te cuento...

    Está genial la crítica :) Pero deberías revisarla alguna cosilla. Y si logras dominar el maldito formato, guay, que yo llevo 10 minutos intentando arreglarlo y no hay forma xD

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  2. A mi el puto formato me saca de mis casillas. Siempre me hace una jugarreta. La he revisado ahora, creo que he corregido todo. Si me he comido alguna me lo dices. ¿Tú tienes problemas, o solo soy yo?

    Los rusos realistas molan, pero son pesados. Ritmo lento, estilo rico, reflexiones morales que tienes que revisar... Tarde tres semanas en terminarme Anna Karenina, y más de una semana este, no llegando a doscientas páginas.

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  3. Dices por ahí "Crímenes y castigo", es en singular (y alguna coma, pero eso solo porque yo soy muy sibarita para con ellas xD). Tranquilo, que a mí también me da problemas el formato, toca mucho los cojones.

    "Anna Karenina" fui incapaz de terminarlo, igual que "Crimen y castigo". Y "Guerra y paz" apenas si lo intenté. Aunque, eso sí, reconozco que son buenísimos escritores (pero demasiado pesados para mí).

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  4. Lo de Crímenes y Castigo sí que es un crimen. Y de los gordos.

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