lunes, 31 de octubre de 2016

Robert Graves - Dioses y Héroes de la Antigua Grecia (1960)



¡Es imposible! Hera ha profetizado que ni dioses ni mortales pueden matarlos.
Probablemente es así, pero todas las profecías tienen una trampa.

Desde que el hombre es hombre siempre ha tratado de comprender el mundo que le rodea. Pero los misterios suelen superar nuestro entendimiento. Por ello el hombre le dio una interpretación de seres inmortales que crearon el mundo y todas las cosas que hay en él. Abuelos, padres e hijos están atados por historias que pasaban de generación en generación.

Los griegos no fueron una excepción. Los creadores de la democracia y la filosofía tenían su propia mitología. Pero se caracteriza porque es una de las más humanas. Al contrario de ese dios misterioso y vengativo del judaísmo, los dioses abstractos de los dioses del Nilo y un gran conjunto de deidades extrañas orientales, los dioses griegos tenían sentimientos y pasiones e incluso la gran mayoría de las veces sucumbían a ellas. Muchos de los relatos que los griegos crearon sobre sus dioses no les dejan en buen lugar, y los convierte en seres mezquinos, egoístas, ridículos y no dudan en parodiarlos.

La obra mitológica griega es extensa, y aunque es fácil y entretenida, puede desorientar a un novato. Por eso siempre viene bien leer una introducción, una obra que te presente a los personajes. Y pocos autores son más adecuados para ese acometido que Robert Graves. Si Tolkien se refugió del terror de las trincheras en la Tierra Media, Graves lo hizo en la antigüedad clásica. Fue uno de los impulsores de la novela histórica moderna siendo su obra más conocida el famoso Yo Claudio.

En muchas ocasiones son los dioses griegos también fueron protagonistas de sus obras. Como el caso de la majestuosa epopeya de El Vellocino de Oro, protagonizado por una selección de los más grandes héroes del mundo griego desde Meleagro y Atalanta, pasando por Cástor y Pólux y el mismísimo Heracles que fueron comandados por Jasón que se enamoró de la enigmática y terrible Medea. El vellocino de oro es una de esas obras que enganchan a un joven, o a un adulto, a la cultura clásica.

Pero si se quiere una visión general, Héroes y Dioses griegos, es una obra perfecta. Te introduce a un gran número de historias y personajes como el caso ya mencionado de El Vellocino de Oro. También la rebelión de los gigantes, los trabajos de Heracles, Teseo contra el minotauro, Beloforonte y Pegaso, Perseo y Medusa, la historia de Narciso o el Rapto de Europa. Un buen número de historias están presentes.

Robert Graves es el hombre indicado para ello. Poseedor de un gran estilo narrativo, consigue que las historias tengan vida propia e incluso, a pesar de no extenderse demasiado, épica. La obra se lee en un abrir y cerrar los ojos. Faltan unas cuantas historias como la de Edipo o los pertenecientes al ciclo troyano.

Los personajes son todos humanos. Los dioses más aún, siendo Zeus víctima de sus pasiones carnales que le empuja a secuestrar o engañar a las jóvenes de las que se encapricha, provocando la ira y los celos de Hera que no ceja en sus intentos de venganza hacia los hijos de esos encuentros amorosos. En el libro veremos la astucia de Hermes, la arrogancia de Apolo y, sobre todo, la valentía y osadía de los héroes griegos que aceptaron su destino y vencieron a todo tipo de monstruos, a la vez que mostraban sus debilidades que provocaban su caída como el caso de Beloforonte que quiso emular a los dioses y alcanzar al Olimpo a lomos de Pegaso, y finalmente acabo su vida maldito por Zeus, sin su compañero de batallas, pobre y cojo.

La obra es perfecta como introducción a un vasto mundo para un novato. Para un lector ya habituado a la cultura clásica puede que le sepa a poco, aunque hay pasajes que son una autentica delicia a pesar de su brevedad. Como el caso de la rebelión de los gigantes tras el cual Hera pide perdón a Heracles, o la elegante y a la vez trágico final de los dioses griegos tras el fin de la Edad Clásica y la victoria del Cristianismo. Sin embargo, aunque los templos como el Partenón están en ruinas, la gente sigue visitándolos. Nadie realiza sacrificios ni pide consejo al Oráculo de Delfos, pero todavía se recuerdan las historias e incluso se crean nuevas obras creadas por el hombre, a veces no muy acertadas. Porque el hombre tiene imaginación y necesita descubrir que se esconde detrás de la cosas, por muchos siglos que pasen.

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¿Tengo que leer esto?: Si te interesa empezar con la mitología griega. O la quieres refrescar.

Si tuviera que quedarme con un momento, ¿cuál sería?: La rebelión de los gigantes.

¿Dónde debería leerlo?: En el monte Olimpo.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: Aparte de las obvias y clásicas obras como la Iliada, la Odisea, la Teogonía de Hesíodo o la Metamorfosis de Ovidio; tenemos otras obras de Robert Graves como la ya mencionada El Vellocino de Oro y otros dos volúmenes sobre Mitos Griegos.

Última posdata

"En cuanto el emperador Juliano de Constantinopla, el último de los emperadores romanos que adoró a los olímpicos, fue muerto en la lucha contra los persas, el año 363 después de Jesucristo, Zeus fue informado por las tres Parcas de que había finalizado su reinado y él y sus amigos deberían abandonar el Olimpo"

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