miércoles, 11 de febrero de 2015

Ernest Hemingway - Adiós a las armas (1929)


Nosotros dos nunca nos sentíamos solos, y nunca teníamos miedo estando juntos.

La I Guerra Mundial fue un shock tremendo. Una generación totalmente destrozada por un conflicto terrible y cruento que ni siquiera consiguió terminar con las hostilidades de forma permanente, ya que en 1939 Europa volvió a ser sumergida en la barbarie. La literatura reflejó a la perfección el horror de las trincheras con obras icónicas como Sin Novedad en el Frente de Erich Remarque o Adiós a las Armas de Ernest Hemingway.

Hemingway no tenía ni veinte años cuando se alistó como voluntario de la Gran Guerra en la Cruz Roja. Fue herido, y en el hospital sufrió su primer gran desengaño amoroso con una enfermera que rechazó su propuesta de matrimonio. Años después, ya en París siendo uno de los puntales de la Generación Perdida, publicó esta gran novela que marcó en la literatura mundial.

El joven Frederick Henry está en la frontera de Italia que se enamora de la enfermera inglesa Catherine Barkley. La guerra, las batallas, las heridas y una desesperada huida a una Suiza idílica donde creen que estarán a salvo de la vida y de la lluvia que tanto asusta a Catherine.

Si en las obras de su vejez como El Viejo y el Mar o Islas a la Deriva se ve a un Hemingway consumido que apura emborrachándose lo que le queda de existencia, aquí vemos a un joven idealista que cree en el amor como respuesta para todo. Como hizo en ¿Por quién doblan las campanas?, insiste en el bello y romántico sueño de la unión del alma de dos personas a través del amor, capaz de desafiar cualquier azar del destino. ¿O no? ¿El amor puede con todo? ¿En plena guerra hay sitio para el amor?

Uno es valiente y con don de gentes, pocas veces no anda invitando a una copa a alguien. Ella está loca y tiene cambios de humor repentinos pero lo que no cambia es lo que siente por Henry, y no duda en darlo todo por su amor.

Adiós a las Armas es menos densa que otras novelas de Hemingway. Apenas hay monólogos aunque los diálogos siguen siendo uno de los grandes pilares de su escritura. El estilo es sencillo y directo, especialmente las conversaciones románticas entre ambos.

Los escenarios bélicos son crudos, mostrando las penalidades de la retirada italiana tras Camporetto, donde se cubrió de gloria un joven alemán llamado Erwin Rommel. Ves como a pesar de los intentos de las personas, la guerra te marca, te agria el carácter y acabas siendo un desgraciado.

El final es majestuoso, terriblemente bello como solo el amor puede serlo. Está es la maestría de Hemingway, conseguir que lo mejor y lo peor que nosotros se conjugue en un final descorazonador y lluvioso.



¿Debería leerlo?: Bastante estás tardando.

Mejor momento: El final.

¿Dónde debería leerlo?: Parte en una trinchera y otra parte en Suiza.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: Sin Novedad en el Frente es más duro. De Hemingway lo más similar, aunque se nota más madurez, es ¿Por quién doblan las campanas?

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