martes, 20 de enero de 2015

David Anthony Durham - Aníbal, el orgullo de Cartago (2005)



¿Qué ejército en la faz de la tierra ha merecido más la victoria que el nuestro?

Los rankings siempre han estado de moda, más ahora que en nuestra sociedad se fundamenta en la competencia, aunque sea absurda. Uno de los más famosos es quién es el mejor general de la historia. En mi opinión hay dos que destacan sobre el resto de mortales. Alejandro Magno y Aníbal Barca de Cartago que a diferencia del macedonio fue derrotado, eso sí por el imperio más importante de la historia, Roma.

El propio Aníbal hizo su propia lista. Lo hizo frente a Escipion, quien le derrotó en Zama. Dijo que los mejores generales fueron Alejandro, Pirro de Epiro y él mismo. Escipion, molesto porque él no estaba en esa lista a pesar de haber sido el vencedor de la contienda, le preguntó que si cambiaría si en Zama los cartagineses se hubieran impuesto. Aníbal contestó que se pondría en primer lugar.

Para ponerles en antecedentes, Roma y Cartago se enfrentaron en tres guerras para ver quién sería el dueño del Mediterráneo. En la primera Cartago fue humillada y se vio obligada a pagar un cuantioso tributo y abandonar Sicilia, Cerdeña y Córcega. Para colmo de males, el ejército de mercenarios, el grueso del ejército cartaginés, se amotinó poniendo en entredicho la supervivencia de la ciudad. Pero el general Amílcar les derrotó y lideró el renacimiento del poder de Cartago expandiéndose por la Península Ibérica para explotar sus minas de plata.

Poco tiempo después su hijo Aníbal preparó la revancha contra Roma con un plan inaudito. Atacar Italia, llevar la guerra a su territorio aunque eso significase cruzar los Alpes, algo que los romanos creían que era imposible. Tras esta hazaña, aniquiló a todos los ejércitos que le hicieron frente, incluyendo la gloriosa victoria de Cannas donde más de 80.000 romanos le hicieron frente. Sin embargo, Publio Cornelio Escipion contraatacó en Iberia y desembarcó en África, donde derrotó finalmente a Aníbal en Zama.

La novela de David Anthony Durham, que no es historiador y se nota, cuenta la epopeya de este gran general y de los miembros de su familia como su amada esposa Himilce o sus valerosos hermanos Asdrúbal y Magón. También tienen su momento varios secundarios que irán desfilando en el avance de la trama.

Un apunte importante es que no es totalmente fiel con los hechos. Se inventa a un hermano de Aníbal, hay traiciones que juraría que no ocurrieron y personajes históricos que sobreviven cuando se sabe que fallecieron.

Es muy de agradecer el esfuerzo realizado por dar a los personajes una personalidad alejada de un arquetipo. El propio Aníbal tiene escenas donde muestra al lector sus miedos, especialmente en el final. En muchos de los rasgos no estoy de acuerdo, pero aplaudo el intento. Esto no es un ensayo histórico, sino una novela y hay que tener que ser creato siempre que se respete la historia. Los secundarios, excepto un par de excepciones como el sádico Monócamo, apenas tienen protagonismo y apenas importan al lector.

La narración, que es en tercera persona, es de ritmo rápido aunque sabe detenerse en los momentos para que se luzcan los personajes tanto en monólogos como en diálogos: -Entonces, ¿nunca podremos vivir en paz? -Hasta que mueran los dioses, no.- respondió Didóbal-. Y las dos sabemos que son inmortales. No hay grandes alardes lingüísticos, no dejan de ser la gran mayoría de protagonistas soldados que de vez en cuando sueltan alguna que otra obscenidad: -¿Tienes la espada seca?- Imco volvió la cabeza para comprobarlo, pero el gigante lo agarró por la barbilla-.Un soldado no tiene que asegurarse: lo sabe. Una espada seca es como un pene flácido. Un pene flácido no penetra, y si no penetras eres como una mujer: te penetran. ¿Entiendes lo que te digo?

El final, no es malo aunque personalmente no me termina de convencer. Especialmente porque hay cierta alteración de hechos históricos como ya he mencionado. Pero a pesar de un puñado de fallos, es una novela histórica bastante notable.

¿Debería leerlo?: Si te gusta las novelas históricas, concretamente de la época antigua, sin duda.

¿Mejor momento?: La batalla de Cannas.

¿Dónde debería leerlo?: En los Alpes o las llanuras italianas.

Me ha gustado, ¿donde hay más?: Recomiendo encarecidamente la trilogía de Escipion de Santiago Posteguillo o la novela El estratega cartaginés de Edward Rosset. No me leído la novela de Gisbert Haefs sobre Aníbal, pero sí la escribió de Alejandro Magno y me pareció un tocho confuso y bastante tedioso que no recomiendo.

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