lunes, 11 de julio de 2016

Tite Kubo – Bleach (2002 – actualidad)


“Aquel que no tiene miedo a la espada que empuña no tiene derecho a empuñar espada alguna”

Mi ausencia ha sido larga, pero como mis ausencias siempre son largas, y mis regresos poco duraderos, no me entretendré más en el tema.

Bleach es uno de esos mangas que llevan tantos años que la gente piensa que jamás acabarían. Pero luego acaban y claro, la gente se lleva las manos a la cabeza (también conocido como “el caso Naruto”, y en un futuro “el caso One Piece”). Y resulta que la obra archiconocida de Tite Kubo, el shōnen más exitoso de la historia del manga (junto con los dos ya mencionados y, claro está, el Dragon Ball de Toriyama), parece acercarse a su fin: después de tantear la idea un par de veces, de anunciarla y luego retractarse hará ya unos tres años, ahora parece definitivo que en los próximos meses, tal vez en octubre, la obra culminará.

Por poner en antecedentes, Bleach relata las peripecias de Ichigo Kurosaki, un joven estudiante (qué poco típico del género…) capaz de ver fantasmas, que tras su encuentro con la shinigami Rukia Kuchiki adquiere los poderes de esta, que deberá utilizar en la lucha eterna entre los shinigami y los hollows, espíritus malignos que se alimentan de las almas puras. En el paseo, le acompañarán Orihime Inoue, Sado Yasutora, Uryuu Ishida, y un buen puñado de personajes más.

En muchos aspectos, la historia cae en los mismos estereotipos (que son al tiempo puntos fuertes por bien desarrollados, y una debilidad por poco originales) del resto de grandes shōnen de aventuras, con una presencia más que importante de las batallas y la acción. Sin embargo, Kubo acierta al no dejar toda la fuerza del manga a estas, trabajando muy bien el apartado de suspense y creando un imaginario propio, que es el que verdaderamente atrapa al lector con unas respuestas que a veces se dan a trompicones, y más a menudo con cuentagotas.


En lo que al apartado visual respecta, del que también se encarga Kubo, no cabe la menor queja, pues tiene una pluma tan ágil como a la hora de narrar y escribir diálogos, que sin resultar especialmente deslumbrante, sí que deja un buen sabor de boca general, y algunas ilustraciones impresionantes.


Gustazo indescriptible cuando se marca dobles páginas como esta.
Casualmente me ha llegado la información del cierre en plena re-lectura, así que he decidido realizar la reseña ahora, y actualizarla (o hacer una nueva, ya se verá) incluyendo la última saga una vez todo haya sido publicado. Porque, ese es uno de los puntos a tratar, si bien la publicación ha sido constante y semanal, y ha habido una continuidad total en la historia, se pueden encontrar varios arcos narrativos, bien oficiales, bien consensuados entre los seguidores. En estos últimos me fijaré más, aunque la división final es, al cabo, la que yo veo más clara.

Si queréis, podéis saltar lo que viene ahora en color más oscuro hasta que deje de hacer SPOILERS A MANSALVA.

A grandes rasgos, el manga se podría dividir en al menos cuatro sagas (reitero, para mí, hay quien considera otras divisiones):

- Saga del shinigami sustituto (capítulos 1 – 70): comprende los primeros volúmenes y supone la introducción al universo de Bleach. En esta historia Ichigo consigue los poderes de shinigami y aprende a controlarlos, comienza a desempeñarse en su tarea, y se van deslizando pistas del pasado, mientras se presenta a los nuevos personajes y se crea el imaginario más básico del manga. Para algunos, la mejor y única saga que merece la pena de la obra (ya se sabe, los puristas…).

- Saga de la Sociedad de Almas (capítulos 71 – 182): Rukia es capturada y sentenciada a muerte por haberle cedido los poderes a un humano, aunque fuera un accidente. Ichigo, Sado, Orihime e Ishida, con la ayuda de los exiliados Yoruichi y Urahara Kisuke, viajan a la Sociedad de Almas, donde viven todos los shinigami, que por el momento son enemigos, para rescatar a su amiga. Hay quien entiende este arco y el anterior como uno solo; para mí no solo están separados, sino que el salto de calidad es abismal, siendo esta una de las mejores sagas de toda la obra (solo superada por una, en mi opinión). La conclusión del arco, con el buen trabajo del suspense y el misterio, y la combinación de la tensión entre las historias paralelas de Rukia a punto de ser ejecutada, e Ichigo y los demás abriéndose paso por salvarla, es sublime.

- Saga del Hueco Mundo / Saga Arrancar (capítulos 183 – 315): es normal verlas separadas, pero para mí son un todo. Tras descubrir al final de la saga anterior que el antiguo capitán Aizen tiene un plan para tomar el control de la Sociedad de Almas, ahora vemos como este comienza a desarrollarlo, entre otras cosas, secuestrando a Orihime. A imagen del anterior arco, Ichigo, Sado e Ishida van a rescatarla a Hueco Mundo, donde se enfrentarán con los Arrancar, hollows que se han arrancado la máscara para conseguir poderes de shinigami. Tira de los mismos mecanismos que la anterior, y la repetición en la mecánica comienza a hacer mella, pero el buen hacer de Kubo para las batallas, y el ahondar en el imaginario del universo con mucha fuerza, presentación de los Vizards y de nuevos poderes incluidos, hace que merezca la pena.

- Saga de la Batalla de Karakura (capítulos 316 – 423): no es sino la batalla en la que culmina el arco que se abría en la saga anterior. Aizen pretende usar las almas del pueblo de Karakura, de donde es Ichigo, para construir un arma de poder que le permita convertirse en el soberano de la Sociedad de Almas. Hay una batalla apoteósica entre ambos bandos, que culmina con un Ichigo y un Aizen dándose de palos en un estado bastante chetado ambos. Para vencer, Ichigo se ve obligado a sacrificar sus poderes de shinigami, algo que muchos (y yo mismo) vimos como un atisbo del final del manga, que al cabo continuó… para queja y desgracia de muchos.  La mayoría de detractores del manga procedentes del fandom comienzan a criticar el desarrollo de la serie en este punto.

* Saga del Pasado / Turn Back the Pendulum (capítulos -108 – -97): es un caso especial de capítulos que se numeran por su cuenta y se publican en los volúmenes 36 y 37, en medio de la saga anterior. Para mi gusto, la mejor saga del manga, sin dudarlo un instante y con mucha diferencia (salvo con la Saga de la Sociedad de Almas, la única que se le acerca en calidad), por su capacidad de concisión para relatar en apenas 12 capítulos el pasado de los Vizards (shinigamis con poderes de hollow, como Ichigo) y la Sociedad de Almas que llevan a la situación actual del Gotei 13, Aizen y los shinigamis. Por desgracia, a pesar de ser uno de los puntos de mayor calidad del manga, es uno de los más difíciles de encontrar, salvo que lo leas en papel, pues mucha gente no lo incluye cuando lo compila.


Arriba, Ichigo en su desarrollo entre su primera aparición
y la Saga de la Batalla de Karakura.
Abajo, Ichigo en su forma Fullbring.
 

- Saga Fullbring (capítulos 424 – 479): Ichigo ha perdido sus poderes de shinigami y se siente bastante impotente, cuando un grupo de gente, los autodenominados “Fullbring” se pone en contacto con él para ofrecerle una manera de recuperarlos. Para muchos es el punto en que el manga cae en picado: para mí, siendo una saga más floja que las que la preceden, sigue mereciendo la pena por el giro que vuelve a dar al universo en que se enmarca (aunque algunas explicaciones no me terminan de concordar con las que se daban a ciertas cosas en la Saga de la Batalla de Karakura), por el atractivo de algunos personajes, y por el buen desarrollo de su conclusión.

- Saga de la Guerra Sangrienta de los Mil Años / Saga Quincy (capítulos 480 en adelante): es aquella en la que está inmerso el manga en estos momentos… Y por ello la saga que no comentaré.

Y con esto CIERRO SPOILERS, YA NO HAY MÁS.

Desplegadas todas las sagas, y puestas las cartas en la mesa, vemos que la obra se desarrolla con altibajos en cuanto a calidad se refiere: ni ha habido una mejora constante, ni ha caído en picado. Tras la Saga de la Batalla de Karakura habría sido perfecto el cierre a la historia, y yo mismo pensé en su día que era un error continuarla (y dejé de seguirla en aquel momento, lo que he leído después en la relectura del resto ha sido nuevo para mí), pero aunque no ha alcanzado las mismas cotas de calidad, ha sabido darle a la historia un giro interesante a la hora de continuarla.

Problemas tiene, por otra parte. Las acusaciones a Kubo de que no sabe más que repetirse y homenajearse a sí mismo tienen bastante de verdad, y es fácil que alguien se canse de batallas constantes, de incongruencias (que las hay, y muchas) en cuanto a las capacidades de los personajes, y del cliché de su constante evolución y logro de más y más poderes que los harían invencibles si no fuera porque los otros personajes también los logran. Si solo ofreciera eso la serie (o si el apartado narrativo, que también es comprensible aunque yo no comparta esa idea, no atrae), desde luego que no es recomendable.

Por otra parte, matiz, me carga mucho, pero muchísimo, la hipersexualización de los personajes que hace Kubo, y en la que caen otras obras como Fairy Tail. Obviamente, es un género dirigido a chavales adolescentes, en que dibujar a las mujeres con curvas exuberantes y poca ropa te va a ayudar a vender; sin embargo, en el caso de Tite es ya enfermizo, y más de una vez me han dado ganas de dejar de leer al ver la enésima página previa/portada que presenta a las protagonistas en una absurda escena de playa, en posiciones sensuales y sugerentes, y con mensajes en la misma línea. Es machista y es cargante.

Dicho todo esto… Sin duda se ha ganado por derecho propio el ser uno de los mangas con más éxito dentro y fuera de Japón. Los casi 700 capítulos que lleva ya (si no me equivoco), y que se quedarán en torno a ese número si finalmente concluye en octubre, hacen que atreverse con su lectura no sea algo tan descabellado… Con apenas 20 páginas cada capítulo, estaríamos enfrentados a 14.000 páginas de cómic. Vale, es un buen puñado, pero creedme que se lee rápido, que yo me he leído 500 capítulos en apenas dos semanas.

Y poco más que añadir.

Allez-y, mes ami!

Buenas tardes, y buena suerte.

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¿Tengo que leer esto?: si te gusta el shōnen, desde luego, es una de las grandes obras del género.

Si tuviera que quedarme con un momento: para mí, el momento más destacado del manga, con mucha diferencia, es el final de la Saga de la Sociedad de Almas, con esa conjunción entre la ejecución y la lucha por detenerla. Como saga completa, mi favorita es la breve Saga del Pasado. Y por destacar batallas, que tienen mucha relevancia, la segunda de Ichigo – Ulquiorra, y la última de las batallas de Karakura, me gustan mucho (entre otras, que hay varias fantásticas, como todas las que tienen como protagonistas a Kenpachi y Byakuya).

¿Dónde debería leer esto?: el seireitei de la Sociedad de Almas es un buen lugar. Y Hueco Mundo a mí me parece precioso.

Me ha gustado, ¿dónde hay más?: aparte de esto, Kubo tuvo una serie que se canceló, y que no he leído, de nombre Zombie Powder. Los otros tres grandes mangas shōnen son One Piece, Naruto y Dragon Ball (el primero no lo he leído; de los otros dos, recomiendo Naruto en cuanto al manga, que no al anime, aunque tenga mucho relleno), y tal vez Fairy Tail. Con todo, Bleach me parece mejor que los mentados, y probablemente sea mi shōnen favorito de cuantos he leído, con la única excepción de 666 Satan (O-Parts Hunter) y de 5 Elementos, que son magníficos.

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