sábado, 30 de noviembre de 2013

Sergi López y Jorge Picó - 30/40 Livingston (2013)



-¿No vienes a jugar al fútbol? –No, tengo que buscar. -¿El qué? – No lo sé. Ya te lo diré cuando lo encuentre.


Sabes como vas a ir al teatro de La Abadía, pero no sabes con que cara vas a volver a casa. Mientras en otros teatros prefieren el género cómico o la adaptación de clásicos, La Abadía se atreve con el teatro experimental y la verdad es que en su escenario se han podido ver cosas muy extrañas. Y con estos pensamientos rondando en mi cabeza me senté a ver 30/40 Livingston, rezando un par de padrenuestros para prepararme ante lo que podía estar ante mí.

La obra consiste en un personaje que decide explorar la jungla africana debido a que siente que su vida está vacía, su destino está ahí fuera y tiene el deseo irrefrenable de ir a buscarlo. Al final encuentre un ciervo mitológico con el que establece una extraña relación. Extraño, pero bastante light para el nivel de La Abadía.


Hay tres personajes. El protagonista, interpretado magníficamente por Sergi López, el ciervo, con el que el mudo Jorge Picó da muestras de un amplio repertorio de recursos para convencernos que es verdaderamente un animal, y el padre del protagonista, invisible pero siempre presente en la atmósfera de la obra, representado por un sillón tan tentador como el trono de hierro de Poniente.

Ambos actores son los que han escrito el guión. Ellos ya habían sorprendido juntos a la crítica en el año 2005, con Non Solum. Ambos tienen amplia experiencia tanto en teatro como en cine. Sergi López  fue el villano en El Laberinto del fauno y estuvo nominado al Goya a mejor actor de reparto por Pa Negre.

La obra tiene la estructura de una obra dialogada, pero solo habla podemos oír la voz de un personaje. Pero la calidad del guión permita dar voz a ese sillón inanimado y la actuación de Jorge Picó permite que haya comunicación y química entre este extraño trío. La idea fundamental es la crítica hacía la sociedad actual, apoltronada en el sillón disfrutando como la pelotita va de un lado al otro, vigilando que no se salga de la línea, que se cumplan las reglas, ya que ellos, árbitros de todos menos de si mismos, no dejan pasar ni una a los demás. Pero no podemos negar que el sillón es reconfortante, más que correr y sudar en el juego que es la vida. Pero cuando vas 30/40, al borde del punto de break, te ves obligado a elegir en dar un paso a delante y luchar o resignarte a la derrota. Este es el debate que propone la obra. Seguir en búsqueda constante de tu destino, o decidir ver la televisión. Jugar la partida o verla.

El ritmo es rápido, son noventa minutos donde estas reflexiones sobre antropología y tenis se mezclan con el humor. En ocasiones se busca la sátira social, con referencias a Botin y a Urdangarin. También aparece el humor inteligente o el humor absurdo, que suele coincidir cuando el orondo Sergi López decide emular a Mario Casas quitándose la camiseta con resultados dispares. El comienzo es brillante, con una gran conversación paterno filial aunque a partir de ahí, la obra pierde fuerza. Sin embargo, el final es intenso y demoledor como el disparo de una recortada.

Os invito a verla en el teatro La Abadía, donde se representará hasta el 8 de diciembre. Así que no perdáis tiempo e ir a por vuestra entrada. No creo que os arrepintáis.

Lo mejor: Las actuaciones.

Lo peor: Durante el desarrollo pierde un poco de nivel


Nota: 8’2.

Una última postdata.  

Señor ciervo, hay una regla de oro entre lo humanos. No nos gusta ver sufrir a los animales.

1 comentario:

  1. Pues pinta bien... No sabía que Sergi López hiciera teatro, vaya.

    Buen estreno en la crítica teatral, sí señor :)

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