martes, 17 de septiembre de 2013

Katsuhiro Otomo – Akira (1982 - 1993)



 “Cuanto más poder derrochas, más quieres derrochar. Nunca tienes bastante... Hay que saber librarse de eso antes de alcanzar un nivel superior”

Cualquier amante de los cómics que se precie, máxime si le interesa el cómic japonés, ha oído hablar de Akira alguna vez en su vida. Es una de esas obras que han trascendido a la categoría de leyendas por méritos propios, así como por haber tenido la suerte de haber sido populares en el momento de su publicación, y de haber mantenido esa popularidad con los años. Recuerdo, de hecho, un “test de frikismo” en que una de las preguntas se refería a si comprendías este cómic (que iba justo después de la pregunta de si comprendías Matrix). Ese halo de leyenda que lo acompaña está, sin duda, justificado, pero puede que también un tanto exagerado. O, al menos, poco comprendido.

Al enfrentarnos a las páginas de esta obra de extensión considerable (más de 2000 páginas… aunque bien es cierto que hay infinidad de mangas o cómics occidentales de mayor envergadura, y habitualmente de menor ambición), escrita y dibujada por Katsuhiro Otomo, lo primero que destaca es su enorme personalidad, tanto en el dibujo como en la historia. Basándose en una estética cyberpunk muy marcada, Otomo nos muestra un decadente Neo-Tokio en el año 2019, donde se el Ejército realiza experimentos relacionados con un poder latente que desencadenó la guerra nuclear que devastó el mundo treinta años atrás, y que comienza a amenazar esta nueva era…

En el marco de este mundo nos encontramos con una serie de personajes bastante variopintos: una banda de motoristas liderada por el impetuoso Kaneda, cuyo amigo Tetsuo (miembro de la banda) pronto se convertirá en el antagonista de la obra; los rebeldes Ryu y Kay, que se enfrentan al Ejército para parar sus experimentos; lady Chioko, una misteriosa líder espiritual; el Coronel, un hombre que hará cualquier cosa para conseguir lo que busca; una serie de niños con poderes psíquicos bastante útiles; y, por supuesto, la sombra siempre presente de Akira, al que no conoceremos hasta bien entrada la historia.

La trama original se desarrollaba a lo largo de seis tomos inmensos al tiempo que se publicaba en revistas especializadas; en España, Glénat decidió extenderla en trece tomos (siendo ésta la edición que comentaré) que hacían divisiones acertadas aunque quizás un tanto arbitrarias de la publicación original. Esta edición, además se encontraba por completo coloreada, logrando dar muchísima más fuerza al de por sí impactante dibujo de Otomo.

Tras un inicio con una trama bastante más sencilla, en que la ciencia ficción va cobrando cada vez más fuerza en la historia, en el tomo cinco alcanza un clímax absoluto, del que difícilmente podría remontar. Otomo, sin embargo, es capaz de reinventar la historia y hacerla resurgir de nuevo con más fuerza y, sobre todo, con la complejidad de que hará gala ya el resto del cómic, haciendo evolucionar enormemente a los personajes y cambiando las lealtades como si de una obra de George R. R. Martin se tratase.

Este desarrollo de la complejidad permite, por ejemplo, perfilar mucho más a los protagonistas, lo que permite que incluso a los antagonistas (Tetsuo, Akira, el Coronel) llegues a cogerles cariño. Por otra parte, también repercute en un aspecto negativo, pues las páginas se convierten en una masa un tanto caótica. Kaneda, por ejemplo, protagonista absoluto del cómic, desaparece al final del tomo cinco, y no reaparecerá hasta el octavo volumen, sin explicación de ningún tipo a su ausencia.

Poco a poco, la historia va ganando en intensidad y surrealismo hasta el clímax final. El tomo noveno es un absoluto desvarío, con un concierto de rock que se extiende en varias páginas, y una mutilación de la luna con algunas imágenes que recuerdan bastante a las que tendrá Watchmen en uno de sus capítulos dedicados al Doctor Manhattan.

Es en este final, especialmente en el último tomo, donde se concentra todo el trasfondo filosófico y la explicación de la historia. Aunque en el desarrollo del cómic no había sido difícil de seguir, estas últimas páginas sí que son considerablemente más enrevesadas, y dejan, de hecho, varios cabos sin terminar de atar.

Si bien es el guión y el buen hacer como narrador de Otomo el gran acierto del cómic, no hay que menospreciar en absoluto su dibujo y su colorido, que sin duda están a la altura de la historia. Al final de la obra encontramos, además, un compendio de imágenes y bocetos descartados del resultado final, pero que en algunos caso vieron la luz en la publicación en revista, así como ilustraciones y material explicativo adicional, que son bastante interesantes.

Aparte del manga, el mismo Katsuhiro Otomo realizó una cinta animada sobre esta historia, que la sigue con bastante fidelidad hasta su mitad, donde se separa del cómic, pues este todavía no había terminado de publicarse. El autor siempre entendió la película como un complemento a las viñetas, formando un tándem indivisible, por lo que recomiendo echar un ojo a la crítica que hago de ella aquí.

Complejo, sin duda, pero también asequible y básico para entender la historia del manga japonés de los últimos treinta años. Altamente recomendado para cualquier amante del cómic y del cyberpunk.

Allez-y, mes ami!

Buenas tardes, y buena suerte.

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LO MEJOR: lo bien construidos que están los personajes y la estética.

LO PEOR: la excesiva complejidad a partir del tomo cinco, y especialmente en las últimas páginas, hace un tanto difícil de seguir el sentido de la historia.

VALORACIÓN: 9/10. Una obra vital. De lo mejor que he leído nunca en cuanto a manga se refiere.       

3 comentarios:

  1. Mira que el anime y el cómic no me llaman especialmente la atención, pero tiene buena pinta. Tan buena como la crítica.

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  2. El hecho de que tenga una publicación tan pesada, con tantísimos tomos, me ha alejado de esta obra demasiado tiempo. Pero vi la película y me pareció genial. De acuerdo a tu reseña cambiaría de opinión si lo hubiese leído, y es cierto que la película tiene un final un tanto precipitado, pero tampoco creo que le venga mal. En fin, en algún momento de mi vida sé que leeré la obra de Otomo y me enfrentaré a toda esa complejidad que dices que tiene.

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  3. Yo tengo la película, y la verdad es que no he tenido oportunidad de leer ninguno de los mangas. Si al película me gustó, supongo que el manga aún más.

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